El Hospital de Antequera, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, ha incorporado nuevas pruebas no invasivas que permitirán mejorar la estratificación del riesgo en pacientes con patología hepática, optimizar su seguimiento clínico y ofrecer una atención más eficiente y coordinada, evitando en determinados casos la realización de biopsias.
Entre las novedades destaca la implantación de la elastografía hepática (FibroScan®), una técnica rápida, segura y cómoda, similar a una ecografía, que se realiza en pocos minutos, no requiere anestesia y carece de efectos secundarios. Esta herramienta permite evaluar el grado de fibrosis del hígado y mejorar tanto el diagnóstico como el control evolutivo de los pacientes.
La puesta en marcha de esta actuación ha sido posible gracias a una inversión de 94.554,85 euros en equipamiento, en el marco de un proyecto de investigación liderado por el jefe del Servicio de Aparato Digestivo del centro, Francisco Cárdenas Lafuente. La iniciativa está orientada a avanzar en la detección precoz de la fibrosis hepática en población general con factores de riesgo y ha permitido dotar al hospital de tecnología avanzada para su implementación.
Esta inversión se enmarca en la actividad de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) impulsada por el Área de Gestión Sanitaria Norte de Málaga y se desarrolla a través de la Fundación para la Investigación de Málaga en Biomedicina y Salud (FIMABIS), reforzando el compromiso con la innovación, la investigación traslacional y la mejora continua de la calidad asistencial en el sistema sanitario público andaluz.
Una enfermedad silenciosa con alta prevalencia
La enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica, conocida comúnmente como hígado graso, junto al consumo abusivo de alcohol, constituye en la actualidad una de las principales causas de cirrosis y cáncer hepático. Se trata de una patología muy prevalente, de evolución silenciosa y con un notable impacto en la salud pública.
Se estima que el hígado graso afecta hasta al 25% de la población y que en España podría alcanzar el 27,6% en 2030. La mayoría de los pacientes no presentan síntomas, por lo que hasta el 90% de los casos permanecen sin diagnosticar. El desarrollo de fibrosis hepática es el principal factor determinante de la gravedad y el pronóstico de la enfermedad.
En este contexto, la detección precoz resulta fundamental, especialmente en personas con factores de riesgo como obesidad, diabetes tipo 2, dislipemia, síndrome metabólico, alteraciones persistentes de transaminasas o consumo de alcohol. Las guías clínicas recomiendan iniciar el cribado desde Atención Primaria mediante índices séricos como el FIB-4 y, en los casos indicados, completar la evaluación con elastografía hepática (FibroScan®), una técnica no invasiva que permite valorar el grado de fibrosis sin necesidad de recurrir a la biopsia.

