La obesidad se ha convertido en uno de los mayores retos sanitarios de nuestro tiempo. En Andalucía, más de la mitad de la población tiene sobrepeso y casi un 17% padece obesidad. A nivel mundial, la situación es aún más preocupante: según datos recientes de Unicef, por primera vez hay más personas con obesidad que con bajo peso.
Ante este escenario, el cirujano sevillano Antonio Barranco, con más de 20 años de experiencia y más de 2.000 pacientes intervenidos, insiste en un mensaje clave: la obesidad no es una cuestión de falta de voluntad, sino una enfermedad crónica y compleja que requiere un abordaje médico adecuado.
El especialista, que ejerce en Sevilla tanto en el ámbito privado como en colaboración con aseguradoras y con el sistema público andaluz para reducir listas de espera, subraya que “culpar al paciente es injusto y no ayuda a resolver el problema”. La obesidad está influida por múltiples factores, entre ellos la genética, las hormonas, el entorno y la salud psicológica.
¿Qué opciones existen para perder peso?
Según el Dr. Barranco, los tratamientos contra la obesidad pueden agruparse en tres grandes vías. La primera y fundamental es el tratamiento médico, basado en la alimentación saludable y la actividad física. Estas medidas son imprescindibles y acompañan siempre a cualquier otra estrategia, aunque por sí solas no siempre consiguen resultados duraderos en casos de obesidad establecida.
La cirugía de la obesidad, una solución eficaz y duradera frente a un problema creciente de salud
En segundo lugar están las opciones temporales, como el balón gástrico, algunas técnicas endoscópicas o los fármacos inyectables de última generación. Estos métodos pueden ayudar durante un tiempo, pero al suspenderlos es frecuente que el peso perdido se recupere, lo que se conoce como “efecto rebote”.
La tercera vía es la cirugía de la obesidad, considerada actualmente el tratamiento más eficaz a largo plazo. Incluye diferentes técnicas quirúrgicas que reducen el tamaño del estómago y, en algunos casos, modifican el recorrido del intestino para favorecer una pérdida de peso mantenida.
Mitos frecuentes sobre la obesidad y la cirugía
Uno de los errores más comunes es pensar que todo se soluciona “comiendo menos y moviéndose más”. Para el especialista, esta visión es simplista y falsa. Otro mito habitual es considerar la cirugía como una forma de “hacer trampa”. “Es una herramienta médica, igual que un marcapasos o una prótesis, no un atajo”, aclara.
La cirugía de la obesidad se realiza hoy en día con técnicas mínimamente invasivas, generalmente por laparoscopia, lo que reduce riesgos y acelera la recuperación. Su efecto se basa en tres mecanismos: limitar la cantidad de comida que cabe en el estómago, producir cambios hormonales que reducen el apetito y mejoran el control del azúcar en sangre, y, en algunas técnicas, disminuir la absorción de nutrientes.
Las intervenciones más habituales son la gastrectomía vertical o “manga gástrica”, el bypass gástrico y, en casos seleccionados, técnicas metabólicas que respetan la anatomía intestinal. Además de la pérdida de peso, estas cirugías mejoran enfermedades asociadas como la diabetes tipo 2, la hipertensión, la apnea del sueño o el colesterol elevado.
¿Quién puede beneficiarse?
La cirugía está indicada generalmente en personas con un índice de masa corporal elevado, especialmente si existen enfermedades asociadas y otros tratamientos no han funcionado. Siempre requiere una valoración completa por un equipo multidisciplinar y un seguimiento posterior que incluye educación nutricional, apoyo psicológico y hábitos de vida saludables.
“El cambio no es solo físico”, concluye el Dr. Barranco. “También mejora la relación con la comida y la autoestima. Por eso, el acompañamiento profesional antes y después de la cirugía es fundamental para lograr resultados duraderos”.
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