La Justicia ha archivado la querella por injurias presentada por los restauradores Francisco y David Arquillo tras la polémica restauración de la imagen de la Esperanza Macarena. La denuncia iba dirigida contra varias personas a las que los autores de la intervención atribuían comentarios ofensivos y ataques a su honor profesional difundidos principalmente a través de redes sociales y espacios digitales tras hacerse público el resultado de los trabajos.
Querella desestimada
Tal y como han informado los compañeros de Diario de Sevilla, el juzgado ha decidido desestimar la querella por motivos estrictamente formales, al considerar que no se cumplieron algunos requisitos procesales necesarios para que la causa pudiera prosperar. Entre ellos se encuentra la ausencia del acto de conciliación previo exigido en este tipo de procedimientos, así como defectos en la documentación aportada para acreditar la representación legal. Por este motivo, el órgano judicial no ha entrado a valorar el fondo del asunto ni el contenido de los comentarios denunciados.
La decisión judicial supone, por el momento, el cierre provisional de la vía penal iniciada por los restauradores, aunque no descarta que el procedimiento pueda reabrirse si se corrigen los errores señalados. Los Arquillo han evitado realizar valoraciones públicas extensas y se han limitado a señalar que el caso está en manos de sus abogados, que estudian las posibles opciones legales tras el archivo.
La querella tiene su origen en la intensa polémica generada tras la intervención realizada sobre la imagen de la Esperanza Macarena, una de las devociones más emblemáticas de la Semana Santa sevillana. Aunque la actuación fue planteada inicialmente como una labor de conservación, el resultado provocó una fuerte reacción social, con numerosas críticas por los cambios apreciados en el rostro y la expresión de la Virgen, lo que derivó en un debate público de gran magnitud.
La posterior intervención de Manzano
Ante el malestar generado, la Hermandad de la Macarena decidió encargar posteriormente una nueva intervención correctiva a otro equipo técnico, con el objetivo de devolver la imagen a su aspecto anterior. Esta segunda restauración fue recibida de manera mayoritariamente positiva por los fieles cuando la Virgen regresó al culto, contribuyendo a rebajar la tensión acumulada durante meses y a cerrar una de las etapas más controvertidas en la historia reciente de la corporación.
El archivo de la querella añade ahora un nuevo capítulo judicial a un episodio que ha trascendido lo artístico y lo cofrade para instalarse también en el ámbito legal y social. Mientras la imagen vuelve a ocupar su lugar central en la devoción popular, el debate sobre los límites de la crítica pública y la protección del honor profesional sigue latente en un caso que ha marcado profundamente a la Sevilla cofrade.

