Asaja Córdoba ha solicitado formalmente a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía una prórroga extraordinaria para la caza del jabalí. La organización propone ampliar las modalidades de batida y caza en mano desde el 8 de febrero —fecha en la que legalmente finaliza la temporada— hasta el próximo 15 de marzo.
Esta petición surge como una medida de «emergencia sanitaria» para controlar la población de estos animales y prevenir la propagación de la Peste Porcina Africana (PPA). La preocupación del sector ha crecido exponencialmente tras la detección de brotes recientes de esta enfermedad en Cataluña, lo que ha encendido las alarmas en las explotaciones ganaderas de toda España.
La amenaza de la Peste Porcina Africana (PPA)
La Peste Porcina Africana es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta tanto a cerdos domésticos como a jabalíes. Aunque no representa un peligro para los seres humanos, su impacto económico es devastador: un solo caso puede obligar al sacrificio de miles de animales y al cierre inmediato de las exportaciones de carne de cerdo, un sector estratégico para la economía cordobesa.
En este contexto, el jabalí actúa como el principal vector de contagio en el medio natural. Por ello, la administración andaluza publicó el pasado 13 de junio de 2025 una resolución declarando la emergencia cinegética. Este término técnico se utiliza cuando la población de una especie silvestre crece de forma descontrolada, generando riesgos sanitarios o daños en los cultivos que requieren medidas excepcionales de control, como el aumento de las capturas.
Un vacío en la normativa actual
A pesar de que el 5 de diciembre de 2025 se publicó una nueva resolución en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) para reforzar el control del jabalí, Asaja lamenta que no se haya contemplado la ampliación de fechas. Según la organización, en temporadas anteriores sí se permitió cazar hasta mediados de marzo, algo que consideran vital en el escenario actual.
«En el escenario sanitario en el que nos encontramos, deben habilitarse todas las medidas posibles de control del jabalí y el cerdo asilvestrado», defienden desde la asociación agraria.
El impacto de las lluvias en la temporada
Otro factor determinante en esta solicitud ha sido la meteorología. Las abundantes y continuadas lluvias de este invierno han provocado la cancelación de numerosas monterías y batidas programadas.
En el argot periodístico y cinegético, conviene aclarar la diferencia entre estas modalidades:
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Montería: Es la forma de caza mayor más tradicional, donde se cubre una gran extensión de terreno con perros y cazadores en puestos fijos.
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Batida: Es una modalidad similar pero a menor escala, más ágil y dirigida específicamente a reducir poblaciones en zonas concretas.
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Caza en mano: Los cazadores caminan por el terreno buscando la pieza, una técnica muy efectiva para localizar animales en zonas de difícil acceso.
Debido al mal tiempo, las cacerías que sí llegaron a celebrarse no lograron las capturas necesarias para equilibrar la población de jabalíes, ya que la lluvia dificulta el movimiento de los perros y de los propios animales.
La caza como herramienta de gestión
Para concluir, Asaja ha querido poner en valor el papel de los cazadores y gestores de cotos como garantes del equilibrio ambiental. Según la organización, la actividad cinegética es actualmente la herramienta más eficaz y económica para actuar sobre la fauna silvestre y proteger la sanidad animal de la cabaña porcina.
La decisión queda ahora en manos de la Junta de Andalucía, que deberá evaluar si autoriza esta prórroga para garantizar que la población de jabalíes no suponga una amenaza letal para la industria del cerdo en la provincia.
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