Un partido de juveniles entre el Güejar Sierra y el Arenas de Armilla desembocó este sábado en una batalla campal que implicó tanto a los jugadores como a parte del público, principalmente compuesto por padres y familiares de los futbolistas. El choque fue suspendido después de que, como recogen las imágenes publicadas por Radio Marca Granada, varios integrantes de ambos equipos se enzarzaran en una tangana por una presunta falta. Se fueron uniendo miembros de los respectivos cuerpos técnicos, hasta que al final empezaron a entrar en el campo personas procedentes de la grada. El choque fue suspendido.
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Se disputaba con aparente normalidad el encuentro del grupo 4 de la 4ª División Andaluza Juvenil -se trata de la última categoría-, que enfrentaba al Güéjar Sierra y al Arenas de Armilla en el Campo Municipal El Calar. En un lance en el que presuntamente se habría producido una falta, dos futbolistas de ambos equipos comenzaron a encararse. Un tercero, del conjunto armillero, acudió a disolver el enfrentamiento, pero en ese momento, un tercer chico, integrante del cuadro de casa, se unió y derribó de un empujón al adversario que mantenía el rifirrafe inicial.
Se juntaron rápidamente los 22 futbolistas en la zona central del campo, hasta que un futbolista del conjunto local, que hasta el momento no había intervenido, fue corriendo a propinar una fuerte patada al jugador del Arenas que se encontraba en el suelo, a pesar de que algunos compañeros intentaron contenerle. Los integrantes de ambos conjuntos se enzarzaron definitivamente en una multitudinaria pelea que fue sumando participantes.
Saltaron desde la grada
El colegiado del encuentro trató de acabar con el conflicto, pero la situación estaba ya fuera de control. Decretó el final del choque, si bien la tangana continuó. En un momento en el que la pelea parecía diluirse, una mujer que gritaba desde la grada pasó por debajo de la valla y se adentró en el campo, seguida de otras dos chicas, en apariencia para increpar a otra madre que se encontraba al otro lado del terreno de juego. Volvieron a reunirse los futbolistas e integrantes de los cuerpos técnicos, lo que reavivó la trifulca y elevó la tensión entre los padres.
El árbitro recogió en el acta del choque, o lo que se pudo disputar del mismo, las agresiones acaecidas sobre el campo. También el acceso de varias personas del público para unirse a la pelea. Por el momento, ninguno de los clubes se ha pronunciado de manera oficial sobre lo ocurrido.

