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29/11/2022
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Internacional

Borrell dice que la energía es un asunto de «seguridad» que afecta al «equilibrio de poderes» en el mundo

Los líderes de la UE afrontan aún divididos las soluciones para limitar el precio del gas

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen este viernes en Praga con la voluntad de desencallar las conversaciones para adoptar medidas que permitan contener los precios del gas pero divididos sobre las soluciones para actuar en el mercado y las posibilidades de subsidios, en una cita a cuya llegada el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha advertido de que la crisis energética es un asunto «de seguridad».

«La energía se está convirtiendo en la cuestión geopolítica más importante hoy en relación con la guerra, pero también con el equilibrio de poderes en el mundo», ha apuntado en declaraciones a la prensa en Praga, a su llegada a la cumbre informal de jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

El jefe de la diplomacia europea ha insistido en la necesidad de que el bloque tome medidas para «reducir el precio de la energía» porque «es un asunto tan económico como de seguridad», habida cuenta del modo en que Rusia interfiere para presionar a Europa tras su apoyo a Ucrania frente a la invasión del régimen de Vladimir Putin.

Los líderes están llamados a buscar soluciones para contener la factura energética, con varias ideas sobre la mesa para limitar los precios del gas presentadas por la Comisión Europea pero que no cuentan aún con el consenso entre las capitales, por ejemplo poniendo un tope al precio de las importaciones de gas o extendiendo a toda la UE la llamada ‘excepción ibérica’ que permite a España y Portugal limitar el precio del gas utilizado para generar electricidad.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha recordado que de esta cumbre no saldrán decisiones formales sino que servirá para avanzar hacia medidas más concretas en su próximo Consejo europeo, los días 20 y 21 de octubre. En su opinión, la situación ha evolucionado y ahora los Estados miembro están «mejor preparados y dispuestos a discutir el tope al precio del gas», por lo que se ha mostrado confiada en que se encontrará un acuerdo.

Los líderes debatirán hoy sobre «cómo y cuándo introducir los topes» pero también sobre el mercado único y la necesidad de igualdad de condiciones para que «todas las empresas tengan las mismas oportunidades para competir por calidad y no por subsidios», ha indicado, en alusión al plan de ayudas de 200.000 millones de euros anunciado por Berlín para reducir la factura energética de hogares y empresas alemanas.

CRÍTICAS A ALEMANIA

Otros países también se han mostrado críticos con la medida adoptada por el Gobierno de Olaf Scholz. El presidente de Letonia, Krisjanis Karins, ha defendido la necesidad de «más coordinación sobre el tipo de ayuda» que los gobiernos brindan a sus ciudadanos y empresas «para mantener la igualdad de oportunidades» y no que un país que pueda brindar más ayuda o subsidios a sus empresas y ciudadanos «sea más competitivo con respecto a sus vecinos».

Por su parte, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, ha incidido que el «enemigo común» es Rusia y que puesto que todos los países se enfrentan al alza de precios de la energía, «tenemos que encontrar una solución conjunta». «De lo contrario los países que tienen más dinero en sus presupestos ganan al resto y eso va en detrimento del mercado interior».

Ambos mandatarios bálticos han coincidido también en su reticencia respecto al tope al precio del gas, advirtiendo de que podría generar problemas de suministro para Europa. «No podemos fijar un precio y que nadie nos venda gas», ha subrayado Karins mientras que Kallas ha incidido en que junto al tope de precios se tiene que discutir también la reducción del consumo, ya que el suministro se ha reducido.

Así las cosas, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ha confiado en que la reunión de este viernes en Praga ayude a «dar pasos en la dirección correcta» de cara a la cita de Bruselas en tres cuestiones fundamentales como son reducir la demanda, el suministro y los precios». «No tenemos derecho a perder el tiempo, no es una opción y tenemos que decidir lo antes posible», ha reivindicado.

A su vez, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, ha dicho que sabe que «no hay soluciones fáciles» para afrontar la crisis energética pero que los Estados miembros deben tomar decisiones para «acabar con la especulación», reducir los precios y «mostrar a Putin que no es él quien decide quién y cómo paga las facturas».

APOYO A UCRANIA

A su llegada, Borrell también ha apuntado que espera que los líderes apoyen su propuesta para desbloquear un nuevo tramo del Fondo europeo de Apoyo a la Paz para financiar la compra de armas para Ucrania.

Varios de los líderes europeos han vuelto a dejar claro el apoyo de la UE a Ucrania. «Ucrania necesita nuestro apoyo no mañana, sino hoy y estamos preparados para hacerlo», ha resumido el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, al tiempo que ha incidido en que Europa necesita fortalecer su capacidad de disuasión para que «el régimen del Kremlin no quiera probar nuestra capacidad de responder».

Por su parte, Kallas ha alertado de que la migración podría ser «el próximo arma» de Putin, advirtiendo de que si hay una salida masiva de rusos estos buscarán ir a regiones donde ya hay una fuerte presencia rusa, lo cual podría ser un problema para pequeños Estados miembro como Estonia o Letania.

En 1922, ha recordado la primera ministra, en Estonia los rusos representaban el 3,2% de la población y al final de la ocupación eran más del 30%. «Si esa minoría crece Rusia podría decir ‘tenemos que liberarles'», ha subrayado.

Durante la llegada de los líderes europeos al Castillo de Praga en donde se celebra la reunión informal, varias decenas de personas se han concentrado frente a la entrada para expresar su apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa, pero también para reclamar «menos veto y más Unión Europea» a los gobiernos europeos, cuyas decisiones en ocasiones se ven frustradas por la necesidad de contar con la unanimidad de los Veintisiete.

Con banderas de la Unión Europea, de Ucrania y del partido paneuropeo Volt, los manifestantes han tratado de llamar la atención de los líderes aunque sólo el presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, se ha acercado a ellos para intercambiar unas palabras. Además, los mandatarios de Francia, Emmanuel Macron; Alemania, Olaf Scholz; y Países Bajos, Mark Rutte, se han aproximado para saludar.

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