La ciudad de Córdoba vive una jornada de máxima tensión hidrológica. La crecida del río Guadalquivir, que ya ha superado los cuatro metros de altura a su paso por la capital, ha obligado a los servicios de emergencia a evacuar a más de un centenar de personas durante la madrugada de este jueves.
El río ha entrado en lo que los técnicos denominan «nivel rojo de peligrosidad». Este término se utiliza cuando el caudal del río alcanza una altura y una fuerza que suponen un riesgo directo de inundación para las zonas habitadas más próximas a la ribera. En este caso, el agua ha comenzado a anegar áreas de parcelaciones y asentamientos que, por su ubicación geográfica, son especialmente vulnerables a las subidas del cauce.
Un operativo de emergencia coordinado
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, junto al jefe de la Policía Local, Juan Díaz, se han desplazado a las zonas más críticas para supervisar los trabajos de evacuación. El operativo, que cuenta con la participación activa del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis), comenzó a fraguarse en torno a las 23:30 horas del miércoles.
Las primeras intervenciones se centraron en la zona de Guadalvalle, concretamente en las calles Las Tórtolas y Perdiz. Ante la rapidez con la que subía el nivel del agua, las autoridades emitieron preavisos de desalojo en la Ribera Baja y el Camino de la Barca, mientras se procedía a la evacuación inmediata de los asentamientos del Camino de Carbonell.
Zonas afectadas y realojo de los vecinos
El balance de viviendas desalojadas es significativo. En el núcleo de Altea y Guadalvalle, un total de 35 casas han tenido que ser abandonadas. La calle La Perdiz ha sido evacuada en su totalidad, mientras que en la calle La Tórtola el desalojo ha llegado hasta el cruce con la calle Ruiseñor.
Por su parte, en la zona de Majaneque, el agua ha afectado a 14 viviendas (nueve en la calle El Olivo y cinco en Los Trigueros), mientras que en la Ribera Baja, cuatro familias del Camino del Azud han tenido que dejar sus hogares.
En cuanto a la situación de los afectados, la mayoría de los residentes en las parcelaciones han podido trasladarse por sus propios medios a casas de familiares o disponían de segundas residencias. Sin embargo, la situación ha sido más compleja en los asentamientos de Camino de Carbonell y Camino de la Barca, donde 61 personas han necesitado ser realojadas en recursos de emergencia municipales al no disponer de una alternativa habitacional.
Impacto en la vida social: suspensión del Carnaval
La emergencia meteorológica no solo ha afectado a la periferia de la ciudad. Como medida de precaución y debido a la gravedad de la situación, el Ayuntamiento ha decidido suspender el Carnaval de Mayores que estaba previsto para este jueves y viernes en el Gran Teatro.
En este evento estaba previsto que participaran agrupaciones de ocho Centros de Participación Activa. Muchos de estos mayores residen en barriadas periféricas que actualmente presentan dificultades de acceso o se encuentran en zonas de riesgo, lo que ha motivado la cancelación de la actividad para garantizar su seguridad.
Las autoridades mantienen la vigilancia constante sobre el cauce, ya que, aunque el operativo de desalojo ha sido efectivo, el río sigue mostrando una tendencia al alza en las primeras horas de la mañana.
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