El de Star Wars es un universo diverso. Si algo enseña es a olvidar lo considerado ‹raro›. En la saga se puede ver a humanos conversando con seres de muy diferente tamaño, color y características. Y, a través de la mítica Legión 501 –la liderada por Anakin Skywalker–, aporta el toque solidario a la San Diego Comic-Con de Málaga.
De esta forma, la Legión 501 acompañará durante los cuatro días que dure la convención a dos organizaciones sin ánimo de lucro malagueñas, la Fundación Olivares y la Asociación Nena Paine. Esta última se centra en ayudar a personas en situación de exclusión social y a jóvenes con discapacidad funcional.
Su presidenta es Mercedes García Paine: «Este año estamos con la Legión 501 dando visibilidad a todos los proyectos y compartiendo con la sociedad que viene a disfrutar de esta experiencia el trabajo que nosotros hacemos».
En concreto, es el proyecto ‹Supercurrantes› el escogido por la Legión 501 para desarrollar este trabajo de visibilización y recaudación. En él, los jóvenes con discapacidad funcional «se forman como camareros responsables de barras y cocina» con el objetivo de que puedan dar el salto, en algún momento, al mercado laboral.
Son sus participantes los que forman parte del ‹stand› de la asociación. En él venden «Pulseras, aviones [de Star Wars], parches, camisetas y cascos», explica Rafael Palomo, uno de los miembros del proyecto.
Recaudación
Aunque no hacen estimaciones de cuánto pueden llegar a recaudar, «euro que entre, euro que suma para todas nuestras causas». Según cuenta García Paine, el jueves llegaron a recaudar casi 700 euros. Todo, vendiendo ‹merchandising› creado por los propios ‹supercurrantes› o cedido por la Legión 101.

«Nos llama un poco la atención que hemos querido hacer con mucho cariño el parche y la pulsera de los superhéroes, los ‹Supercurrantes›, que para mí son mis auténticos superhéroes, pero eso está teniendo menos éxito», expresa la directora de la asociación, que espera revertir la situación.
De ayudado a ayudante
Germán Grund lleva 11 años en la asociación. Entró como uno de los jóvenes a los que Nena Paine ofrecía apoyo. Ahora, como voluntario y trabajador, es él quien ayuda. Es uno de los coordinadores de la organización y forma parte del equipo trasladado a la Comic-Con.
«El objetivo de estar estos días aquí en la Comic-Con es, sobre todo, dar a conocer la asociación, poder vender un poquillo de ‹merchandising› para poder recaudar dinero para la asociación, que nunca viene mal», manifiesta.

Entró en primero de la ESO, con 12 años, y tiene 23. Sigue vinculado a la asociación «principalmente porque se lo debo»: «Me han estado ayudando desde chico, he podido tener una segunda familia aquí, me han visto crecer, tengo un montón de amigos que han salido de aquí, y me han ayudado muchísimo».


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