Goat Mido, con 21 años, afronta ante Samuel Molina el combate más importante de su todavía corta carrera profesional. El joven boxeador malagueño llega invicto y con la intención de aprovechar una oportunidad que puede situarle en un nuevo escenario dentro del boxeo nacional. Frente a él estará Molina, uno de los referentes del boxeo español y un rival con mayor experiencia.
Mido llega al enfrentamiento después de una preparación que considera «la más exigente hasta la fecha». El púgil combina una sesión física por la mañana con otra de boxeo por la tarde, aumentando progresivamente la carga de trabajo ante un combate que lleva tiempo esperando.
Una pelea que Mido llevaba tiempo buscando
El enfrentamiento con Molina no ha aparecido de forma repentina. Mido asegura que sabía desde su salto al profesionalismo que, tarde o temprano, acabaría enfrentándose al malagueño. Una pelea que ha ido «buscando durante meses y que finalmente se ha convertido en una realidad».
«Yo ya estaba cansado de tocar un poquito a la puerta, si no la llega a abrir, pues le pongo unas patas y la parto por la mitad», asegura el joven boxeador sobre su insistencia para conseguir el combate.
El duelo llega además después de varios meses en los que Mido ha continuado acumulando experiencia y manteniendo su actividad profesional. Ahora afronta el reto con la intención de mantener su trayectoria invicta y alcanzar el 11-0.
El ‹underdog› que no siente presión
La diferencia de experiencia entre ambos convierte a Mido, a priori, en el aspirante de este enfrentamiento. Una condición que el propio boxeador no rehúye y que incluso asegura disfrutar.
Mido reconoce que su rival cuenta con más combates y experiencia, pero considera que precisamente ese contexto hace que el reto sea todavía más atractivo «Me encanta que la gente desconfíe de mí, me encanta que todo el mundo vaya con Molina». La presión, según su propia visión, tampoco está de su lado, «yo no tengo ninguna presión porque llevo sabiendo que voy a pelear con él desde que pasé a profesional», afirma.
Dos títulos en juego y una oportunidad para escalar
El combate tendrá además un aliciente añadido con dos títulos en juego. Una circunstancia que puede convertir la pelea en una oportunidad importante para que Mido dé un salto en su trayectoria y pueda acercarse a posiciones de mayor relevancia dentro del panorama nacional.
No estamos jugando. Ya solo la pelea es un enfrentamiento muy grande, pero ya si nos mete dos títulos por las espaldas vamos a ir con más ganas todavía los dos
Para un boxeador de 21 años que todavía está construyendo su carrera profesional, una victoria ante Molina supondría un paso adelante tanto por el rival como por el escenario que se abriría posteriormente.
De promesa malagueña a aspirante al boxeo nacional
Mido comenzó a practicar boxeo con nueve años, influenciado por su hermano mayor. Lo que inicialmente comenzó como un juego terminó convirtiéndose en una vocación después de acudir a una velada en la que vio a su hermano competir.
Su trayectoria amateur le llevó a disputar alrededor de 30 o 40 combates antes de dar el salto al profesionalismo. Desde entonces ha mantenido un récord que quiere ampliar ante Molina, «él es la cara de aquí de Málaga y yo también soy malagueño. Somos los dos españoles y yo quiero ser la cara del boxeo español y no es que quiera, es que lo voy a ser», sentencia.

Una imagen propia dentro y fuera del ring
La personalidad de Mido también se ha convertido en una de sus señas de identidad. Sus particulares entradas al ring, habitualmente acompañado por familiares o amigos y con diferentes disfraces, forman parte de una imagen que ha ido construyendo junto a su entorno.
La idea nació antes de su salto al profesionalismo con un objetivo claro: ofrecer una visión diferente del boxeo y alejarlo de la imagen exclusivamente agresiva que, según explica, «existe alrededor de este deporte». Su madre participa incluso en la elaboración de algunos de los trajes.
A esa personalidad se suma una importante presencia en redes sociales, donde comparte entrenamientos, rutinas y diferentes aspectos de su vida. Mido asegura que su intención es mostrar que detrás del boxeador existe también «un chaval que va a entrenar todos los días» y que puede servir como referencia para jóvenes que quieran comenzar a practicar este deporte.
«Yo soy la pólvora»
El combate ante Molina representa ahora el siguiente paso de una carrera que Mido pretende llevar hasta los grandes títulos. «España tiene un potencial muy grande, solo que le hace falta la chispa y yo estoy aquí, yo soy la pólvora y voy a explotarlo todo», afirma. Su ambición pasa por conquistar cinco cinturones y demostrar que el trabajo diario puede llevarle hasta lo más alto.
La pelea ante Molina será, por tanto, una prueba de fuego para una de las jóvenes promesas del boxeo malagueño. Mido llega como aspirante, pero convencido de que puede convertir la oportunidad en el punto de partida de algo mucho mayor..


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