Hace apenas siete meses que se convirtió en historia del deporte olímpico español, pero Ana Alonso sigue como siempre. «Es la misma Ana. Al final, mi vida no ha cambiado. Sigo haciendo lo mismo. Sí que se nota, a lo mejor, en algún tipo de evento. Más allá de eso, mi vida sigue siendo la misma, mi gente es la misma de siempre y lo único que hago es entrenar, que es lo que ya venía haciendo», resuelve con naturalidad. La esquiadora granadina pasó por el programa Área Rojiblanca, de 101TV, y repasó lo vivido en el último año antes de afrontar una temporada «de transición».
Porque lo cierto es que Alonso, como siempre, no deja de trabajar. Se encuentra en estas semanas en el Centro de Alto Rendimiento de Sierra Nevada, donde ya prepara el Campeonato del Mundo. «Estamos de concentración toda la selección de esquí de montaña. Llevamos dos semanas», apunta, centrada en el torneo. «Para nosotros es muy importante porque, obviamente, es luchar por un título. Como para los Juegos de 203o se ha incluido la prueba individual, va a coger mucha importancia», expone durante su entrevista con el presentador del programa, Luis Mora.
Aun así, afronta esta nueva temporada de otra manera tras regresar de Milano-Cortina con dos medallas colgadas al cuello. «Este año me lo tomo un poco de transición, porque un ciclo olímpico, como quieras estar desde el primer momento muy centrado y focalizado, se te puede hacer largo», matiza, si bien reconoce que «también necesitaba un poco de respiro». Competirá, sí, pero sin «sentir la presión de tener que estar siempre luchando por estar arriba». «Cuando compites, aspiras a lo máximo, pero también necesito un año un poco de relax, disfrutar y no pensar mucho más», se abre la esquiadora.
Verano para «asimila»
Ha empleado estos meses de verano para asimilar todo lo vivido durante el último año, protagonista de una gesta olímpica sin igual en España tras ser atropellada pocos meses antes de la cita en Italia. «Mi objetivo principal era poner todo el foco y mi energía en mi recuperación, en estar sana y tener la rodilla estable para que este invierno pueda desde el primer momento sentirme bien y cómoda. Estoy contenta de cómo ha ido el verano y con ganas de que llegue el frío», apunta.
No le importa acabar siempre de vuelta a ese momento, asevera, porque le hace «recordar el camino hasta conseguir esas medallas». «Son años de mucho trabajo. Es precisamente eso lo que me permitió recuperarme en tres o cuatro meses y lograrlas», afirma. «Cuando te pasan cosas así, o te quedas en el sofá de tu casa llorando, o te vas llorando, pero avanzas. Siempre he intentado sacar cosas positivas, aprendizajes, hacerme más fuerte de estas lesiones que he ido pasando y adaptarte. En el deporte, como en la vida misma, tienes que saber ir adaptándote a las cosas que vayan sucediendo», defiende.
Ya como parte de la historia del deporte español, consiguió esquivar el quirófano. «En un primer momento, queríamos operarme tanto de la rodilla como del hombro, pero al final lo descartamos porque tengo la rodilla estable. El cruzado está roto, pero mi rodilla es estable y no me duele. Una operación ahora sería como dar un paso atrás», detalla. Quería huir de la intervención como fuera, porque «hubiera supuesto unos ocho meses de rehabilitación y poder evitarlo sí que es un logro». «He vuelto a correr, con la bici no me duele, tengo la rodilla bien», se congratula. «Estoy muy confianza de cara a este invierno con que pueda sentirme igual de cómoda», zanjó a este respecto.
«Siempre ha estado en mi cabeza llegar a Los Alpes 2030»
Y por si alguien se lo preguntaba, la granadina dejó claro en el programa de esta casa Área Rojiblanco que sí, que piensa en la próxima cita olímpica. «Siempre ha estado en mi cabeza llegar a Los Alpes 2030, desde antes de estos Juegos. Cuando los viví y conseguí las medallas, se afianzó mucho más el hecho de querer llegar a los siguientes. Ahora que hemos hecho nuestro primer ciclo olímpico y sabemos lo que es, la experiencia es un grado. Sobre todo este primer año y medio, quiero que sea de transición, progresión y volver a encontrar la motivación», apostilló.
Pero antes, le toca descansar y buscar el Campeonato del Mundo con otra mentalidad. En ello piensa en su Sierra Nevada. Bueno, en eso, y en «las tapillas». «En la concentración echo de menos ir de tapas por Granada y cambiar de aires. Nos lo montamos bien, ayer era día de descanso y fuimos todos a la playa. Comimos en un chiringuito», sonríe. Porque, pese a la gesta olímpica, Ana Alonso sigue siendo la misma.
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