Avatel tiene algo que sorprende: siempre hay una puerta abierta cerca de casa. En un momento en el que la mayoría de compañías ha trasladado la atención al cliente a aplicaciones y teléfonos automáticos, Avatel ha elegido justo lo contrario: estar presente en la vida cotidiana de los pueblos y barrios sevillanos a través de las 26 tiendas que tiene abiertas a lo largo y ancho de la geografía sevillana. Y esa decisión tiene un impacto especialmente visible en quienes más valoran el trato directo: nuestros mayores.
La tienda como punto de apoyo cotidiano
Para muchas personas mayores, la tecnología no es solo una herramienta: a veces es también una barrera. Contratos difíciles de entender, aplicaciones complejas o gestiones digitales que generan inseguridad. Ahí es donde la tienda de Avatel se convierte en algo más que un espacio comercial. Es el lugar donde alguien se sienta contigo y te explica con calma, donde te configuran el móvil paso a paso, donde revisan una factura contigo hasta que todo queda claro.
Sin prisa, con paciencia y sin hacerte sentir fuera de lugar. Una escena que se repite cada día en distintos puntos de la provincia de Sevilla: vecinos que entran con una duda y salen con tranquilidad… Y con una sonrisa.
Conocer a quien tienes delante
Uno de los rasgos que más se repite en quienes visitan estas tiendas es la sensación de familiaridad. Después de 15 años abiertos, no es extraño que el personal conozca a los clientes por su nombre o se interese por cómo les va el servicio en casa: para ellos sus clientes son ya como de la familia.
La digitalización avanza rápido, pero no siempre al mismo ritmo para todos. Y en muchos hogares, nuestros mayores dependen de la ayuda de familiares para resolver gestiones tecnológicas básicas. Las tiendas Avatel están cubriendo ese espacio con presencia constante: apoyo directo, explicación clara y acompañamiento real. Un servicio que va más allá de la conectividad y entra en el terreno de la inclusión digital cotidiana, desde la cercanía y el respeto.
Si el primer rasgo que definía a Avatel era volver al trato humano en un sector cada vez más automatizado, el segundo se percibe con claridad en las tiendas: la confianza que nace del contacto directo y constante.
Para muchos vecinos, especialmente nuestros mayores, saber que hay un lugar cercano donde siempre serán atendidos por personas que les escuchan marca una diferencia real.
Servicios que conectan a los mayores y los acompañan
Fruto de esa estrecha relación y de la escucha, Avatel ha incorporado a sus servicios el Reloj Durcal, un dispositivo de teleasistencia diseñado específicamente para personas mayores, que permanece permanentemente conectado a una central receptora de alarmas, garantizando atención inmediata ante cualquier situación de emergencia.
El Reloj Durcal permite a las personas mayores mantener su autonomía y su estilo de vida, mientras ofrece a sus familias la tranquilidad de saber que siempre hay alguien al otro lado, preparado para ayudar. La propuesta de teleasistencia de Dúrcal se apoya en un modelo probado y una operativa sólida, que refuerza el compromiso de Avatel con los servicios que aporten verdadero valor y con una conectividad que va más allá de lo tecnológico para convertirse en acompañamiento real.
Porque Avatel es, ante todo, un grupo de personas comprometidas, conscientes de la importancia que las telecomunicaciones tienen en la vida de todos y de que el mayor valor que pueden aportar es acompañar a sus vecinos.
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