Las temperaturas baten récords cada verano. En Andalucía que ya soporta subidas de infarto cuesta cada vez más refrescar la vivienda. Aunque el aire acondicionado es insustituible, pero si el aislamiento es pobre, las horas de funcionamiento de este aparato aumentan y con ellas la cifra de la factura eléctrica.
Un parque de viviendas que todavía tiene mucho margen de mejora
El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía arrojan datos esclarecedores. El 57,2% de las viviendas que cuentan con certificado energético tiene una calificación E. Si añadimos las calificadas con F y G, sumamos otro 21,3%. En cambio, solo el 5,6% alcanza las categorías A o B. Queda, por tanto, bastante trabajo por hacer en los pisos que ya están construidos.
Las prioridades de algunas reformas comienzan a cambiar, en este sentido. Además de sumar al presupuesto la renovación de la cocina, el cambio el baño o el aspecto al salón, ahora se incluyen las ventanas, el aislamiento de la fachada, la cubierta o los sistemas de climatización.
También influye que una reforma energética puede durar décadas. Cambiar unas ventanas antiguas, por ejemplo, afecta al comportamiento de la vivienda durante todo el año. En este terreno trabajan fabricantes como Deceuninck, que desarrolla sistemas de perfiles para ventanas orientados a mejorar el aislamiento térmico. Es una de las actuaciones que pueden plantearse por separado o incluirse dentro de una rehabilitación más completa del piso.
Las ayudas animan a dar el paso
Andalucía elevó en noviembre de 2025 hasta 424,27 millones de euros el crédito máximo destinado a distintos programas de rehabilitación de edificios y mejora de la eficiencia energética vinculados al Plan de Recuperación. Más de 77 millones corresponden al programa dirigido específicamente a actuaciones de eficiencia energética en viviendas.
Detrás de esas cantidades hay obras muy concretas. En el centro de Jaén, 186 viviendas entraron en un proyecto de rehabilitación del Plan Ecovivienda que recibió cuatro millones de euros de subvención, equivalentes al 75% de la inversión. La estimación de la Junta de Andalucía apuntaba a un ahorro cercano al 40% en la factura eléctrica de sus propietarios después de las obras.
Las ayudas siguen moviendo proyectos en 2026. La Agencia Andaluza de la Energía anunció este verano más de 9,2 millones de euros para 240 actuaciones de rehabilitación energética en edificios de diferentes usos, incluidas viviendas particulares. El dinero público permite abordar trabajos cuyo coste inicial puede hacer que una comunidad de propietarios o una familia se lo piense dos veces antes de empezar.
Europa se ha fijado como horizonte un parque inmobiliario de cero emisiones en 2050 y la renovación de los edificios con peores calificaciones forma parte de ese camino. Quien reforma ahora también está actualizando una propiedad que tendrá que desenvolverse en un mercado inmobiliario cada vez más atento al consumo energético.
Al final, para una familia las grandes cifras europeas quedan lejos. Lo cercano es abrir la factura eléctrica, pasar un verano en un piso que se calienta demasiado rápido o comprobar que en invierno el calor dura poco después de apagar la calefacción. Es ahí donde la eficiencia energética deja de sonar a concepto técnico. Empieza a tener euros, grados de temperatura y decisiones domésticas detrás. Y esa es probablemente la razón más sencilla para entender por qué cada vez ocupa más espacio en las reformas de los hogares andaluces.
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