El cancerbero de la Cultural y Deportiva Leonesa, Edgar Badia, desquició a buena parte del público de La Rosaleda el pasado domingo. Si bien es cierto que algunos aficionados cruzaron la barrera con insultos y diversos improperios condenables, la gran parte del respetable se impacientó con la actitud del meta, sobre todo, cada vez que sacaba de puerta.
Tal y como ha podido corroborar 101TV, el portero visitante perdió casi 10 minutos en sus saques a lo largo del partido. Para ser exactos, 9 minutos y 47 segundos. Curiosamente, vio la tarjeta amarilla en el minuto 56 del segundo tiempo, en una de las acciones donde menos tardó en poner el balón en juego (casi 40 segundos, contando con la reprimenda del colegiado).
Larrubia desata la locura en La Rosaleda con un doblete para remontar ante la Cultu (2-1)
Teniendo en cuenta que en la primera mitad apenas perdió 2 minutos, la gran parte de las retenciones llegó en el segundo acto, tanto cuando estaba por delante en el marcador como también tras el empate. Cabe destacar que no se trata de un hecho aislado, pues se entiende como un lance más del juego repetido por la mayoría de equipos, aún más, con las necesidades de puntuar por parte de la Cultural. que se encuentra en puestos de descenso.
Final cruel para los visitantes
Eso sí, en esta ocasión, no surtió el efecto esperado. Las retenciones de tiempo (algunas llegaron a superar el minuto con cambios interminables y lesiones), acabaron perjudicando a su equipo, que se vio sorprendido por una genialidad de David Larrubia en el descuento.
El colegiado, con buen criterio, amplió esta prolongación dos minutos extras a los siete indicados en un principio, secundados por el tanto malaguista y la sustitución de Dotor. Sin embargo, ya era tarde. La ‘Cultu’ acabó pagando caro los retrasos en sus saques (aunque salvó los muebles con paradas de mérito durante todo el choque) y se quedó sin tiempo para la reacción.
Viendo los datos, queda claro que el guardameta quiso rascar segundos que pudieran servirle a su equipo con el otro fútbol y que ello impacientase a la parroquia local, no sin antes condenar a aquellos que sobrepasaron la barrera con actos que no reflejan a la señorial afición malaguista.

