Minneapolis atraviesa uno de sus momentos más delicados en años tras el fallecimiento de Alex Pretti, un hombre de 37 años que murió durante una intervención de agentes federales de inmigración. El suceso ha actuado como catalizador de una tensión que ya venía creciendo desde hace semanas debido al aumento de operativos federales en la ciudad y su área metropolitana.
La muerte de Pretti ocurrió en el marco de una operación de control migratorio desplegada por el gobierno federal, que ha incrementado de forma notable la presencia de agentes del ICE y del Departamento de Seguridad Nacional en Minnesota. Según las autoridades federales, estos operativos buscan reforzar la seguridad y aplicar la legislación migratoria, pero su ejecución ha generado un fuerte rechazo social y político a nivel local.
Agentes migratorios matan a otro ciudadano en Minneapolis. La segunda muerte en tres semanas.
El gobernador Tim Walz denuncia la violencia de los agentes federales y exige a Trump que ponga fin a la represión migratoria.
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Tras el fallecimiento, miles de personas salieron a las calles de Minneapolis para protestar, denunciando el uso excesivo de la fuerza y exigiendo explicaciones claras sobre lo ocurrido. Las manifestaciones, en su mayoría pacíficas, derivaron en algunos momentos de tensión con las fuerzas de seguridad, con presencia de gases lacrimógenos, detenciones y un despliegue policial reforzado.
El gobierno estatal y las autoridades municipales han expresado su preocupación por la actuación de los agentes federales y por el impacto que estas operaciones están teniendo en la convivencia y la estabilidad social. Desde el ámbito local se reclama mayor transparencia, rendición de cuentas y una revisión del papel de las fuerzas federales en el estado.
Al mismo tiempo, comunidades inmigrantes y organizaciones civiles denuncian un clima de miedo e incertidumbre, mientras que el debate político se ha intensificado tanto a nivel estatal como nacional. La activación de recursos de seguridad adicionales y la posibilidad de nuevas movilizaciones mantienen a la ciudad en un estado de alerta constante.
La muerte de Alex Pretti no solo ha reabierto heridas del pasado en una ciudad marcada por anteriores episodios de violencia institucional, sino que ha profundizado la fractura entre el gobierno federal y las autoridades locales, situando a Minneapolis en el centro de una crisis que combina seguridad, derechos civiles y política migratoria.

