El Real Betis ha decidido introducir cambios en el proyecto del nuevo Estadio Benito Villamarín con un objetivo claro: mantener la obra dentro de los márgenes económicos inicialmente previstos y esquivar un sobrecoste que amenazaba con disparar la inversión.
A pocos días del reinicio de los trabajos, el club verdiblanco ha optado por ajustar determinados aspectos técnicos del diseño sin alterar la imagen final del estadio ni los usos previstos.
Encarecimiento de más de 100 millones
La remodelación integral del Villamarín partía de un presupuesto cercano a los 160 millones de euros. Sin embargo, el primer proceso de licitación elevó esa cifra hasta unos 270 millones, una diferencia inasumible para la entidad.
El encarecimiento de los materiales de construcción ha sido el principal factor detrás de este desfase. Ante este escenario, el club optó por replantear el proyecto junto a la constructora elegida, Acciona, en un modelo colaborativo que permite revisar costes sin renunciar al diseño original.
Cambios técnicos, mismo estadio
Las modificaciones afectan principalmente a la forma de ejecutar la obra y a los materiales empleados. Uno de los ajustes más relevantes es la simplificación de la cubierta, donde se eliminarán algunos elementos inicialmente previstos que elevaban considerablemente el coste.
Además, se apostará por sistemas de prefabricación industrial, lo que permitirá reducir tiempos y abaratar procesos sin comprometer la calidad final.
Desde el club insisten en que el resultado será prácticamente idéntico al presentado en las infografías: un estadio moderno, funcional y adaptado a las nuevas exigencias del fútbol y el ocio.
Obras inminentes
El presidente del Betis, Ángel Haro, ya avanzó que el inicio de las obras es inminente, con los primeros movimientos centrados en tareas de excavación.
Pese a los ajustes, el calendario no se toca. La hoja de ruta sigue fijando mayo de 2028 como fecha para la finalización del nuevo Villamarín, lo que implicará un traslado temporal del equipo durante varias temporadas.
La remodelación del estadio no solo supone una mejora en infraestructuras, sino una apuesta estratégica para el crecimiento del Betis a nivel económico y social. Con este reajuste, la entidad busca garantizar la viabilidad del proyecto sin comprometer su estabilidad financiera, manteniendo intacta la ambición de dotar a Sevilla de uno de los recintos deportivos más actualizado del país.

