El exciclista cántabro Óscar Freire ha sido condenado por un delito leve de injurias hacia su mujer y se le ha impuesto una pena de nueve días de localización permanente en un domicilio diferente al de la víctima, y una orden de alejamiento de su mujer durante seis meses. Sin embargo, la denuncia inicial al exciclista fue por un presunto delito de malos tratos en el domicilio familiar.
Freire no podrá acercarse a menos de 200 metros del domicilio de ésta, ni de su lugar de trabajo o cualquier otro que frecuente ni comunicarse con ella. Se trata de uno de los grandes deportistas españoles de finales de los noventa y principios de los años 2000 fue tres veces campeón del mundo y un esprínter mítico del pelotón internacional.
El transcurso de los hechos
La condena se ha reducido únicamente al último episodio relatado por la mujer, este pasado domingo, durante una misa en la iglesia de Puente de San Miguel. La denunciante explicó que ambos se sentaron en bancos separados, aunque él se habría cambiado de lugar y se colocó junto a ella.
Tras ello, se inició una discusión y la denunciante se levantó para irse y Freire le agarró el brazo con fuera, obligándole a sentarse de nuevo con él.
Finalmente, pudo volver a levantarse y abandonar la iglesia. Cuando ella habría intentado llamar al hermano del exciclista, éste le arrebató el teléfono, haciendo comentarios vejatorios sobre ella, aunque posteriormente se lo entregó. Tras ese episodio acudió a la Guardia Civil y formalizó la denuncia que derivó en la detención del cántabro.
Lugar del juicio
El juicio se ha celebrado ante la Plaza Número 5 de la Sección Civil y de instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega. La resolución ha sido dictada por el juez, Guillermo Casa, es firme. Freire ha estado representado por María José Puente y el fiscal ha sido Carlos Yáñez.
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