Los resultados de las elecciones de Castilla y León no han dejado grandes certezas, pero sí algunas sensaciones que en el PP andaluz han recibido con optimismo. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ve en lo ocurrido el pasado domingo un escenario que le quiere sonar familiar: un proyecto de centro-derecha moderado que sale reforzado, y un Vox que paga el precio de sus bloqueos y sus tensiones internas. Esa lectura es la que alimenta la ilusión de los populares para revalidar la mayoría absoluta en Andalucía.
El Partido Popular ganó en Castilla y León -33 procuradores, dos más que en 2022- y contuvo el avance de Vox, que esperaba un resultado mucho mejor. Moreno interpreta ese freno como una consecuencia directa de la actitud de ese partido. A su juicio, «los ciudadanos quieren gobiernos que gobiernen, y partidos leales a los intereses de los ciudadanos», así como «partidos que no bloqueen, y lo acabamos de ver en Castilla y León». Y fue más allá: «los ciudadanos penalizan a aquellos que no son partidos serios» ni están «comprometidos con el interés general».
El presidente andaluz también cargó contra los partidos que, en su opinión, no respetan la voluntad del votante: «cuando un ciudadano te da su voto, es para construir, no para destruir». Y puso como ejemplo el caso de Extremadura, donde el PP ganó sin mayoría absoluta el pasado 21 de diciembre y aún no ha habido investidura: «No puede ser natural que estemos esperando al mes de mayo para un debate de investidura, para ver si definitivamente ese gobierno arranca, o por el contrario nos vamos a otras elecciones que probablemente serían después del verano».
«Cuando no se actúa de una manera seria, de una manera rigurosa, de una manera respetuosa con tu votante, al final tu votante termina por alejarse, abandonarte o castigarte», advirtió Moreno
Un guiño con doble filo a Montero
Moreno felicitó a Alfonso Fernández Mañueco por su victoria y bromeó con su reputación de hombre serio: «Algunos dicen que es extremadamente serio, pero bueno, cada uno es como es; es de Castilla y León, tampoco vamos a pedir peras al olmo». A continuación, extendió esa felicitación al candidato socialista, Carlos Martínez, «porque ha mejorado sus resultados por encima de las expectativas». Un gesto que, según el propio Moreno, «debe servir para una reflexión en muchos lugares, también en Ferraz y en Moncloa».
Ese elogio al liderazgo socialista en Castilla y León se lee en clave andaluza como una alusión velada a que el PSOE quizás no cuenta con la candidata más adecuada para este momento en Andalucía. María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno de Sánchez, llega a la campaña con un perfil marcadamente combativo que contrasta con el tono que Moreno quiere imponer.
Frente a eso, el presidente andaluz reivindicó su modelo: «En Andalucía nos reafirmamos en lo que creemos: moderación, seriedad y cercanía con los ciudadanos». Y añadió que «por primera vez en Andalucía no tenemos que copiar a nadie, no tenemos que ir por detrás de nadie», porque los andaluces tienen ya su «propia vía, modelo de solución y propuestas a futuro».
La izquierda a la izquierda del PSOE, muy tocada
Otra lectura que deja el ciclo electoral es el coste de la fragmentación a la izquierda del PSOE. Podemos encadena fracasos en Aragón y Castilla y León por concurrir en solitario y se arriesga a repetirlo en Andalucía, donde el espacio a la izquierda del PSOE ya está muy fragmentado entre varias siglas. La experiencia de Extremadura, donde las fuerzas progresistas concurrieron unidas y lograron un resultado sensiblemente mejor, es la referencia que algunos señalan como el camino a seguir. Si esa unidad no se produce en Andalucía, el PSOE podría verse privado de apoyos imprescindibles tanto para sumar votos como para una eventual investidura.
El 14 de junio, en el horizonte
Las elecciones andaluzas se celebrarán en junio de 2026, aunque Moreno aún no ha fijado fecha oficial. Según adelantó 101TV, el 14 de junio apunta a ser el día elegido, aunque también se barajan el 7 y el 21 de ese mismo mes. Para cualquiera de esas opciones, Moreno deberá firmar el decreto de convocatoria en abril, ya que la ley exige un mínimo de 54 días entre su publicación en el BOJA y la celebración de los comicios. Julio y agosto quedan descartados por el calor extremo, y el último fin de semana de mayo coincide con la Romería del Rocío, una línea roja para el presidente de la Junta.
En cuanto se convoquen los comicios, Montero deberá abandonar su cargo en el Gobierno central para volcarse en la campaña. Será entonces cuando todos los focos de la política española apunten definitivamente al sur.
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