Julio Iglesias está en el foco mediático, aunque no por motivos artísticos ni por una reaparición sino por ser el nuevo objetivo del movimiento ‘me too’. El mítico cantante español ha sido denunciado por una supuesta agresión sexual. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias de investigación por una denuncia contra el cantante Julio Iglesias, después de que exempleadas de su servicio doméstico le hayan acusado de agresiones sexuales cuando trabajaban en sus mansiones del Caribe.
Así lo ha comunicado este martes el Ministerio Público, que ha indicado que la denuncia fue presentada el pasado 5 de enero y que ha incoado diligencias de investigación penal preprocesales que tienen «carácter reservado», añadiendo que no dará de momento más detalles «en aras a la protección prioritaria de las presuntas victimas».
Antiguas trabajadoras -una empleada de hogar y una fisioterapeuta- aseguran haber sufrido tocamientos, insultos y humillaciones durante su jornada laboral en un ambiente de control y acoso continuo, según una investigación realizada por ‘elDiario.es’ en colaboración con Univisión Noticias.
Presiones para encuentros sexuales
Una de estas empleadas sostiene haber sido presionada para mantener encuentros sexuales con el artista y habla de penetraciones, bofetadas y vejaciones físicas y verbales. Estos hechos, según dos de las entrevistadas, ocurrieron en 2021 cuando la más joven de ellas tenía 22 años.
Así se desprende de la investigación realizada durante tres años, en los que se ha contactado con 15 exempleadas del servicio entre las que se incluye personal doméstico y otras profesionales especializadas que trabajaron para el cantante entre los años 1990 y 2023 en las propiedades de República Dominicana, Bahamas y España.
La empleada que ha asegurado haber sufrido penetraciones, sostiene que el artista español, que en ese momento tenía 77 años, la llamaba a su habitación muchas veces al acabar la jornada laboral. «Me usaba casi todas las noches», dice en una entrevista con los medios investigadores.
«Me sentía como un objeto, como una esclava», añade. Estos encuentros sexuales se producían casi siempre con la presencia y la participación de otra empleada que ostentaba una superioridad jerárquica respecto a esta trabajadora del servicio doméstico.
De acuerdo con la investigación, en las entrevistas las personas afectadas hablan de «condiciones de aislamiento de las mujeres, los conflictos laborales, la estructura jerárquica del personal y la tensión ambiental que generaba el carácter irascible de Iglesias».
Las dos mujeres que refieren agresiones sexuales «fueron entrevistadas en repetidas ocasiones a lo largo de más de un año, y ofrecen testimonios consistentes y estables», recoge la publicación que asegura que «sus declaraciones han sido contrastadas con abundantes pruebas documentales, como fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados, informes médicos y otros documentos».
Los hechos descritos por dos de las trabajadoras habrían tenido lugar en las residencias de Julio Iglesias en Punta Cana (República Dominicana) y en Lyford Cay (Bahamas) supuestamente con el conocimiento de las mujeres encargadas de la gestión del hogar y la contratación del personal, según afirman esas dos extrabajadoras.

