No hay telón que se levante ni butacas que separen la escena del espectador. En Benalmádena, la historia irrumpe a plena luz del día y se abre paso entre caminos de tierra, miradas expectantes y un silencio que, por momentos, se rompe con el eco profundo de una saeta. Se trata de El Paso de Benalmádena, una representación única que recrea los últimos días de la vida de Jesucristo en un formato inmersivo que trasciende el teatro convencional.
Aquí no hay distancia: el público camina, observa y siente cada escena como si formara parte de ella. Desde la entrada en Jerusalén hasta la crucifixión y la Resurrección, el relato se despliega en distintos espacios naturales, convirtiendo el entorno en un auténtico escenario vivo.
Aquí no hay actores, todos son vecinos
Pero si hay algo que distingue a esta cita es su esencia colectiva. Más de 300 vecinos participan cada año en la escenificación. No son actores profesionales, sino ciudadanos que, con dedicación y compromiso, asumen los papeles de una historia universal. Familias enteras se implican en la organización, el vestuario o la interpretación, manteniendo viva una tradición que ya supera las siete décadas.
Con más de 70 años de historia, El Paso se ha consolidado como uno de los grandes referentes culturales y religiosos de la provincia de Málaga. Declarado Fiesta de Singularidad Turística Provincial, este evento combina patrimonio, fe y participación ciudadana en una propuesta que atrae cada año a miles de visitantes.
Una representación en un lugar emblemático
La representación tiene lugar en el parque rústico El Retamar, durante el Jueves y el Viernes Santo, en horario matinal. Un enclave natural que permite desarrollar las distintas escenas con realismo y cercanía, favoreciendo esa sensación de viaje en el tiempo que caracteriza al evento. Entre los momentos más sobrecogedores destacan las saetas, que emergen en directo en los instantes más intensos de la Pasión. Ese cante profundo y desgarrado, tan ligado a la tradición andaluza, añade una capa emocional que envuelve al espectador y refuerza el carácter solemne de la representación.
El Paso de Benalmádena no es solo una escenificación. Es memoria colectiva, identidad compartida y una forma de entender la tradición desde dentro. Un lugar donde la historia no se contempla: se vive.
Más noticias de 101TV en las redes sociales: Instagram, Facebook, Tik Tok o X. Puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo informativos@101tv.es

