La estatua de Álvaro de Bazán ya preside la Placeta de la Radio, la plaza situada junto al Mercado de San Agustín. Cinco siglos después de su nacimiento, la capital nazarí rinde homenaje a uno de sus personajes más ilustres para poner en valor a una figura fundamental de la historia militar del país. Además, la Armada Española decidió que 2026 sería el ‹Año de Álvaro de Bazán›, por la importancia histórica y militar que tuvo en España.
Álvaro de Bazán nació el 12 de noviembre en Granada debido a que su padre, quien también fue un almirante invicto, fue destinado a la capital nazarí. A pesar de tener ascendencia navarra, muy pronto se sintió vinculado a Granada y a su ciudad. Reconocido militarmente por su invicto como almirante, participó en la batalla de Lepanto y en la campaña de Portugal. También comenzó la preparación de la invasión de Inglaterra, pero finalmente el rey Felipe II le cesó del cargo en 1587. Ahí decidió retirarse a Lisboa, donde murió de tifus un año después.
Una escultura de bronce de más de 3 metros
La figura en honor a Álvaro de Bazán, esculpida por el Espacio de Arte Hermanos Moreno, supera los tres metros de altura que, unida a la peana sobre la que está colocada, alcanza una altura de cinco metros. Su inauguración culmina un fin de semana de homenajes que ha incluido una jura de bandera y varios conciertos.
El acto de inauguración fue presidido por la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro. La ceremonia reunió a las principales autoridades de la provincia, tanto civiles como militares y religiosas. Entre ellos, también se encontraban descendientes del propio Álvaro de Bazán.
El tributo, amenizado por las marchas de la Marina, contó con la presencia de la Unidad de Música, la Escuadra de Gastadores y Secciones de Honores y Banderines de la Armada. El evento vivió uno de sus momentos más emotivos con una ofrenda a los caídos, para poner el broche final a la mañana con un desfile de la tropa.
Esta cita se ha hecho coincidir de manera deliberada con la festividad e la Virgen del Rosario, Capitana General de la Armada y devoción a la que Álvaro de Bazán encomendó a sus tropas en Lepanto. Con este reconocimiento, Granada recupera finalmente para las nuevas generaciones el inmenso legado del almirante que jamás fue vencido en la mar.
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