Maricarmen Abascal, la mujer que se convirtió en un referente nacional de la lucha contra los desahucios en España, ha fallecido este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón a los 87 años. El pasado 23 de septiembre fue desahuciada de su vivienda en el distrito de Retiro, un hecho que desencadenó un movimiento de apoyo sin precedentes entre la población española.
Según su entorno y el Sindicato de Inquilinas, su estado de salud se había deteriorado durante los últimos días. Se encontraba hospitalizada y sin previsión de recibir el alta, a la espera de recuperarse para poder regresar a su antigua vivienda.
Tras su desahucio, la movilización social en torno a su caso alcanzó tal magnitud que finalmente se llegó a un acuerdo para que pudiera regresar a su casa como inquilina, mediante un contrato de ocho años y con una renta adaptada a sus ingresos. Sin embargo, su delicado estado de salud le impidió hacer realidad ese regreso.
Una mujer histórica a nivel nacional
Gracias a la presión social, Maricarmen logró algo histórico: por primera vez, una persona desahuciada conseguía volver a su vivienda. Aun así, el desalojo y los intentos previos de recuperar su hogar hicieron mella en su salud. Durante sus últimos años, solo podía desplazarse en silla de ruedas y necesitaba ayuda para realizar las tareas cotidianas.
Maricarmen se ha convertido ya en un símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda, tanto en España como en otros lugares del mundo. Incluso desde el hospital, y pese a su delicado estado de salud, animaba a los ciudadanos a defender sus derechos.
«Me gustaría estar ahí con vosotros, acompañaros en vuestra acampada, en vuestra lucha, pero no tengo esa suerte. Por lo tanto, desde aquí os pido a todos valor. Luchad, defended lo que es vuestro y, por favor, tened cuidado. Seguid acampando hasta que vuestro cuerpo aguante», apeló a los manifestantes desde el hospital.
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