Marruecos no le está sentando nada bien la situación que se está generando en torno a Ceuta. El rey Mohamed VI ha advertido este viernes de que la relación con España es una «elección soberana». Además, ha denunciado la instrumentalización política de lo ocurrido en la ciudad desde el pasado mes de julio y ha criticado los obstáculos que, a su juicio, están dificultando la repatriación de los menores migrantes.
El monarca se ha pronunciado por primera vez públicamente sobre la crisis de Ceuta durante un discurso con motivo de la apertura de la nueva legislatura. Sus declaraciones llegan después de la entrada de miles de migrantes procedentes de Marruecos en la ciudad autónoma, en una de las mayores crisis migratorias vividas en la frontera española.
Denuncia de «declaraciones irresponsables» por parte de ciertos medios español
En la misma línea que el Ministerio de Exteriores marroquí , Naser Burita, Mohamed VI ha cargado contra las críticas recibidas por la actuación de Marruecos durante la crisis. El rey ha denunciado las «declaraciones irresponsables de ciertos medios políticos y mediáticos» y lo que considera una «instrumentalización flagrante de la situación».
El monarca también ha querido dejar claro que la relación entre Marruecos y España no puede estar condicionada por presiones externas. Según ha afirmado, se trata de una «elección soberana y un compromiso voluntario» que no puede «ser objeto de ninguna presión o amenaza, ni de ningún chantaje».
Avances importantes en la cooperación con España
Pese a las tensiones, Mohamed VI ha reconocido que la cooperación entre ambos países ha registrado avances importantes en distintos ámbitos, entre ellos la lucha contra la inmigración irregular. Sin embargo, ha advertido de que esta colaboración atraviesa dificultades relacionadas con determinadas disposiciones legales que considera anticuadas y con decisiones judiciales que, a su juicio, están alejadas de la realidad.
El rey ha señalado especialmente los problemas que, según su versión, están dificultando la devolución de menores migrantes y de personas a las que Marruecos acusa de utilizar indebidamente la figura del refugiado. Una situación que, ha advertido, termina favoreciendo la actividad de las redes criminales dedicadas al tráfico de personas.
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