Pedro Sánchez tiene previsto despejar este lunes la gran incógnita de la política española en este momento: si disuelve las Cortes y llama a los ciudadanos a votar antes de lo previsto. Casi todas las voces del Gobierno y del PSOE apuntan a un anuncio inmediato, después de que PP, Vox y Junts rechazaran el viernes en el Congreso los decretos de vivienda. Si se confirma, los andaluces regresaríamos a los colegios electorales el 29 de noviembre, algo más de seis meses después de las autonómicas del 17 de mayo.
Una decisión solo suya
Convocar comicios es una facultad exclusiva del jefe del Ejecutivo. Sánchez ha dedicado el fin de semana a una ronda de consultas con ministros, asesores, dirigentes socialistas y aliados parlamentarios. En el Gabinete ya se da por hecho ese escenario, según medios muy cercanos a estas fuentes y que aseguran que esta vez sí que sí, aunque el líder socialista conserva margen para cambiar de rumbo hasta el último momento.
La agenda oficial sigue incluyendo para primera hora de este lunes una intervención suya en el Congreso Nacional de la Empresa Familiar, en el Teatro Príncipe Pío de Madrid. Esa cita podría caerse. El calendario se complica porque Felipe VI emprende ese mismo día un viaje de Estado a Finlandia. Por cortesía institucional, el monarca recibe aviso previo de anuncios así, un trámite que podría resolverse antes de su salida, incluso con una llamada.
Si hay disolución, Andalucía elegirá a sus 61 diputados el 29 de noviembre, algo más de seis meses después de votar al Parlamento autonómico
El origen: el caso Maricarmen
El detonante fue la votación del viernes. El llamado decreto Maricarmen debe su nombre a una vecina desahuciada cuyo caso desató protestas y una acampada en la Puerta del Sol. El texto buscaba frenar los desalojos de inquilinos en edificios comprados al completo por fondos de inversión. La Cámara tumbó este decreto y un segundo texto sobre vivienda.
Sánchez subió por sorpresa a la tribuna antes de la votación para advertir a los diputados: «Hagan lo correcto o la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan». Tras la derrota, escribió en X: «Este gobierno no va a dar un paso atrás en su lucha por el derecho a la vivienda».
El malestar en Moncloa es evidente. El Gobierno asegura que Junts participó en la negociación del primer decreto, que según el Ejecutivo recogía alrededor del 90% de sus peticiones. Al PP le reprocha que ni siquiera se abstuviera, pese a haber respaldado en otras etapas medidas similares contra los desahucios.
El plan B del Gobierno
El equipo de Sánchez estudia cómo rescatar las medidas caídas, sobre todo el escudo antidesahucios. Un adelanto no deja al Ejecutivo en funciones, ya que esa situación solo llega tras las urnas. Por eso podría volver a aprobar textos idénticos o similares. Con las Cortes disueltas, su validación ya no dependería del pleno, sino de la Diputación Permanente, un órgano de 69 miembros.
Allí la mayoría absoluta se alcanza con 35 apoyos. PSOE (25) y Sumar (6) reúnen 31, así que bastarían los votos de EH Bildu, ERC, Podemos y PNV, que ya avalaron el primer decreto. Junts dejaría de ser decisivo. El segundo texto, en cambio, volvería a caer por el rechazo del PNV.
En la Diputación Permanente, el Gobierno podría salvar el escudo antidesahucios sin necesitar a Junts
La reacción en Andalucía
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ya había pedido a Sánchez antes de la votación que convocara elecciones si el Congreso rechazaba los decretos, al entender que se trataba de una «moción de confianza». Moreno definió al Ejecutivo de PSOE y Sumar como un «Gobierno mortecino» y «sin pulso». Vox en Andalucía se sumó a esa reclamación.
La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, evitó posicionarse sobre unas generales anticipadas y pidió paciencia. Desde la izquierda, Adelante Andalucía se distanció de los decretos por considerarlos insuficientes y los calificó de «una tomadura de pelo» a la vez que su líder, José Ignacio García, se postulaba a presentarse a las Generales.
La alternativa de esperar, casi inviable
Moncloa también ha sopesado aplazar la convocatoria y llevar de nuevo los decretos al Congreso. Esa opción exigiría reabrir el diálogo con Junts, algo que el Gobierno ve hoy inviable tras lo que considera una traición. Además, faltan pocos días para que Carles Puigdemont pueda acogerse a la amnistía y regresar a Cataluña. Aun así, Sánchez podría retrasar la cita si cree que gana tiempo para prepararla.
Si finalmente hay elecciones, el PSOE quiere centrar su mensaje en la vivienda, con el compromiso de intervenir el mercado si logra más respaldo. También defenderá la sanidad, la educación y la dependencia frente a la gestión de las autonomías gobernadas por el PP, que los socialistas critican por privatizadora.
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