La familia de los andaluces encarcelados desde hace 14 meses en Guinea Ecuatorial ha registra en el Ministerio de Exteriores más de 45.000 firmas pidiendo que el Gobierno de España intervenga para la liberación de Javier Marañón, natural de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), y de David Rodríguez, granadino.
Tras el registro de firmas en el Ministerio de Exteriores, familiares y amigos de los detenidos se concentrarán el miércoles 25 durante dos horas ante las puertas del Congreso de los Diputados. «Esperamos que vengan a escucharnos todos los partidos políticos. La situación es crítica», clama la hermana de Javier Marañón, quien además advierte que las dos familias están desesperadas.
«En los correos electrónicos al Ministerio de Exteriores hemos advertido que no queremos que nos den las condolencias en unas semanas. Tienen que actuar ya», reclaman en un comunicado remitido a los medios en el que aseguran que «las condiciones en las que se encuentran son muy preocupantes» después de catorce meses encerrados en prisión.
«Sus cuerpos y sus mentes se están deteriorando y se sienten abandonados por su país», enfatizan sobre esta situación límite después de que en el pasado mes de julio pidieran amparo al Parlamento Europeo, donde se aprobó por unanimidad una resolución para que las instituciones actuasen a favor de su libertad, «pero tampoco ha habido ningún resultado».
Las familias temen por sus vidas
«Desde enero de 2025 llevan privados de libertad injustamente. No les ven los médicos, no pueden hablar con sus abogados y no pueden ser visitados por sus familiares», añade Laura Marañón tras explicar que David y Javier «están detenidos sin responsabilidad en los hechos investigados, tras acudir a una reunión, sin ostentar ningún cargo directivo ni tener relación con las decisiones empresariales. Son trabajadores inocentes».
«Dejen de darle la espalda a estos trabajadores españoles», dicen los portavoces de la familia, que temen que si no se les saca ya pronto de la prisión de Black Beach de Guinea Ecuatorial, «pueda costarles la vida». Laura cuenta que su hermano Javier «ha perdido ya más de 20 kilos y que David necesita medicación constante que no saben si se le está suministrando». «Es urgente que el Gobierno español actúe con firmeza y de inmediato. Mi hermano y David pueden morir, están en una situación límite», añade.

