Al final, va a resultar que Pacheta no pasó la semana removiendo en la marmita una poción que reavivara a su equipo, sino que lo que hacía era formular un conjuro que, por fin, le permitiera ganar de nuevo. Y, a juzgar de lo visto en el Mirandilla, resultó ser efectivo. El Granada ganó al Cádiz y coge aire, ya fuera por cosa de la magia oscura o porque la fortuna, en esta ocasión, estuvo de su lado. Actuó en el enredo con que se adelantó en el marcador, que celebró Álex Sola aunque suma en los guarismos negativos de Mario Climent, y en los cuatro disparos amarillos a la madera. Acabaron desesperados en la Tacita de Plata, que tan pronto resoplaron aliviados con el empate de García Pascual sufrieron la venganza de Alcaraz, respetuoso tras ejecutar la ley del ex de penalti. El conjunto rojiblanco respira, por fin la mete y sale del descenso.
La bola del pinball salió disparada y lo cierto es que, hasta que se terminó colando en la meta de Aznar, rebotaba más bien cerca del arco rojiblanco, como en realidad lo hizo durante prácticamente todo el choque. El Cádiz declaró la guerra desde que sonó el silbato, dispuesto a asediar al Granada, y los rojiblancos pronto empezaron a escuchar las sirenas de emergencia. Antoñito Cordero y Ontiveros eran dos cazas que sobrevolaban una y otra vez el área granadinista, preparadas las ametralladoras para el ataque relámpago. Acularon a su adversario hasta casi meterlo bajo palos con Luca Zidane, pero en cuanto Álex Sola salió de la cueva, el duelo dio un vuelco.
El de San Sebastián emprendió primero un avance casi en solitario, inalcanzable por la misma línea de cal hasta que le encima Ortuño. Puso el centro pasado, pero no hubo aliados en el área que lo mandaran a guardar. Sí encontró después a Petit en la carambola del gol. El ariete la pisó como un pívot de fútbol sala y quiso acabar con clase, pero el tilo salió mordido y aterrizó en el larguero. Arnaiz capturó el rechace y sacó rapidísimo el revólver, pero Aznar voló para palmear. Ahí no quedó la cosa, porque el esférico le volvió rebotado y tuvo que sacar la ‘gadgetomanopla’ de nuevo. Esta vez le cayó a Sola, que a la primera le dio el pelotazo a su compañero Petit y a la segunda, ya sí, a Climent para que acabara en la red. Rocambolesco, pero se ve que solo así podía el Granada acabar con su sequía.
La invocación de Pacheta parecía funcionar y, por una vez, la suerte se aliaba con el Granada. Porque, aunque pareció sentarle bien, la realidad es que el Cádiz era una tormenta a punto de descargar. El primer relámpago lo lanzó Cordero, con una volea que astilló el poste a ras de hierba. Después, en otra transición, fue García Pascual quien se hizo hueco para apretar el gatillo y agrietar la madera. Ya iban dos.
La lluvia y las ofensivas cadistas arreciaban al mismo tiempo. Climent empalmó fuera un balón rechazado y Moussa Diakité, tras una potente arrancada en la que dejó atrás a Alcaraz, soltó otro latigazo al poste. Luego conectaron los dos aviones para que Ontiveros imprimiera el frentazo, blando a las manos de Luca Zidane, cuando la campana ya casi marcaba el final del primer asalto. El Granada no solo coleaba, sino que además ganaba, aunque ya empezaba a convocar a la Virgen de las Angustias, Fray Leopoldo y todo el santoral. Y todavía le esperaba lo peor.
Intercambio de goles y el cuarto poste
Inició el segundo acto algo más interrumpido, pero todavía con más presencia amarilla en la trinchera rojiblanca, a pesar de que lo inauguró Arnaiz con un tiro al lateral. La réplica fue maquiavélica. Antoñito Cordero estiró el campo al toque de corneta y Diakité acudió al remate con el cuchillo entre los dientes, pero no logró encauzar. El Cádiz empezaba a asfixiar a su adversario, que se iba poniendo morado en lo que al intrépido extremo jerezano se le ocurrían nuevas diabluras. Sirvió atrás y García Pascual logró chutar, pero Manu Lama sacó la puntera para escupir el peligro.
Aquello fue el preludio del gol, porque de tanto ir el cántaro a la fuente, antes o después, se tenía que romper. Fue Ontiveros quien rompió líneas y Climent quien inyectó el pase en la maraña de piernas rojiblanca. Se coló una de medias amarillas, la de García Pascual, que tocó el balón con precisión. El Mirandilla estalló de júbilo en lo que creía que era el inicio de la remontada, pero no fue más que un espejismo. Las musas, esta vez, inspiraban al Granada.
Se volvió a escapar Sola, que no tuvo tiempo ni para reclamar un posible penalti tras caer en el área. Regresó a la carga y Aznar no atrapó su envío. Arnaiz atrapó el rechace y lo protegió de espaldas, de la guadaña de Jorge More, que le hizo caer como un árbol recién talado. Esa sí la señaló Palencia Caballero y se la pidió Rubén Alcaraz, con el colmillo retorcido. Pidió perdón tras echar los puntos en el bolsillo rojiblanco.
Lo de después fue un ejercicio de resistencia nazarí. El Cádiz disparó hasta quedarse sin balas, en lo que Pacheta y sus hombres se desgastaban los dientes de tanto apretar la mandíbula. Carcelén volvio a hacer sonar el poste y, ya en el descuento, el recién incorporado Rodelas también se topó con la madera. Para entonces, Brian Ocampo, que había salido a refrescar, ya había sido expulsado. El alargue se consumió y, en pleno temporal, el sol volvió a brillar para el Granada.
Ficha técnica:
Cádiz CF: Víctor Aznar; Iza Carcelén, Jorge More, Iker Recio, Mario Climent; José Antoñito Cordero (José Antonio De la Rosa, 68’), Moussa Diakite, Sergio Ortuño (Álex Fernández, 80’), Sergio Ontiveros (Brian Ocampo, 68’); Álvaro García Pascual y Dawda.
Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei (Flores, 73’), Manu Lama, Loïc Williams, Baïla Diallo; Rubén Alcaraz, Sergio Ruiz, Pedro Alemañ (Manu Trigueros, 86’); Álex Sola (Sergio Rodelas, 73’), José Arnaiz (Pablo Sáenz, 73’) y Gonzalo Petit (Jorge Pascual, 58’).
Goles: 0-1: Mario Climent, en propia puerta, min. 10; 1-1: Álvaro García Pascual, min. 61; 1-2: Rubén Alcaraz, de penalti, min. 64.
Árbitro: Daniel Palencia Caballero, del comité vasco. Amonestó a los locales Antoñito Cordero y Jorge More. Expulsó con tarjeta roja directa a Brian Ocampo.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 23ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Mirandilla, ante 12.962 espectadores. En la previa del partido, se guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gélida.

