Izan González no se cortó el pelo, pero a su Granada, como a Sansón, sí se le fue la fuerza en su viaje a Ceuta. Tal vez, fue precisamente porque hasta que el mediocentro no se activó, apenas hubo rastro de los rojiblancos sobre el césped. Por eso y porque sobre la fachada que construía Pacheta en las últimas semanas aparecieron grietas demasiado gruesas. En una de ellas, Baïla Diallo se quedó esperando que alguien le mandara ubicación en lo que Marc Domènech se batía en duelo con Luca Zidane. Cuando la nueva joya granadinista frotó la lámpara, aceleró Baba Diocou para rubricar un golazo, pero un resbalón de Jorge Pascual acabó en fusilamiento en el área contraria. Los puntos se quedan en el peaje del Estrecho.
A Pacheta le debió de invadir la sensación de haber vivido ya ese encuentro, un dejà vu que le trasladó directamente a Butarque. Sus pupilos salieron apagados,como si el viaje les hubiera trastornado y se les hubiera olvidado lo que plasmaron contra el Pucela. El Ceuta no tardó en darse cuenta de que le bastaba con pisar un poco el acelerador para plantarse en las dependencias de Luca, que a los dos minutos ya suspiraba. Porque aunque Álex Sola buscó pronto un aliado en el área, la estampida ceutí fue aterradora. Koné tensó el servicio y Kuki Zalazar descargó en el área para que Marino Illescas culminara, aunque con la escopeta de feria.
No era el mismo Granada que hace menos de una semana se divertía. Más bien, su sombra. Y se ve que Baïla Diallo empezó a perseguirla, porque desapareció en cuanto Marc Domènech decidió cortar la zaga como un cuchillo. Illescas levantó el periscopio, también con tiempo para escrutar el horizonte, y el ariete mallorquín desenfundó más rápido que Luca, por más kilómetros que recorrió el guardameta para tratar de abortar el peligro.
Los de Pacheta se asfixiaban, congestionados en la construcción, y a Izan no le visitaban las musas. El mediocentro erró un pase y Rubén Díez salió como una centella. Filtró entre centrales para Kuki Zalazar, pero su golpeo dio en Lama y se marchó por el fondo. Fue justo antes de que la musculatura de Domènech y Rubén Alcaraz colapsara. En el bando rojiblanco entró Baba Diocou para cambiar el dibujo, más galones para Izan, aunque su batuta no parecía esta vez la varita mágica de su última faena. Arnaiz, reubicado a la media punta, se fue hasta línea de fondo y emplató el gol para Álex Sola, pero Kuki Zalazar abortó la celebración. El punta apareció después en el otro fondo para asistir a Marino Illescas, muy solo Koné en la segunda acción, armados ambos con balas de fogueo.
Con Izan se activan los rojiblancos
La pausa de avituallamiento, sin embargo, activó a Izan y la cosa fue distinta. Empezó el conjunto rojiblanco a moverse con más armonía y Pedro López comenzó a pensar que tendría que hacer algo para ganarse el sueldo. Loïc Williams peinó un centro y Oscar Naasei concluyó fuera. Después Petit, con la meta entre ceja y ceja, trató de sorprender desde el balcón del área, mero calentamiento para el arquero del Ceuta.
A Pacheta no le gustaba lo que veía, así que sacó de la despensa a Rodelas, Lemos y Pascual de una tacada. José Juan Romero, en cambio, dio cancha al exrojiblanco Bodiger, que apenas pisó el césped tuvo que agachar la cabeza. Robó el Granada en un saque de banda y el punta granadinista, recién ingresado, descargó para Izan. El mediocentro frotó por fin la lámpara y salió el genio, que le cumplió como deseo un pase letal. Baba iba echando chispas, pero por sus venas corría puro hielo. Picó el balón ante la salida del portero, recurso magnífico, y asestó la puñalada con sosiego.
Los rojiblancos despertaron, pero no por el gol, sino por la conexión de Izan. Encontró de nuevo a Baba, que se giró en busca del tiro, pero no logró dirigirlo. Después Álex Sola facturó un paquete maquiavélico que recibió Arnaiz con una tijera, aunque repelió el guardameta. El Granada era otra cosa y Pascual quería rubricar la remontada. Amagó ante los centrales en lo que omitía las opciones de pase como quien se salta las introducciones de una serie de Netflix, armó la pierna y, cuando iba a impactar, resbaló. El desliz fue mortal.
El Ceuta salió al toque de corneta para aprovechar el desajuste tras el fallo y Campaña, experto en cerraduras, encontró una puerta abierta en la muralla granadinista. Kuki Zalazar se descolgó por la línea del fuera de juego como un funambulista y, con la complicidad del debutante Lemos, apretó el gatillo sin compasión. No hubo ya margen para la réplica rojiblanca, pese a que Pacheta quemó sus naves con Bouldini. Se le escapó la oportunidad de dormir tranquilo, aunque al menos, ya sabía que lo haría sin sentir el calor de la zona de la quema.
Ficha técnica:
AD Ceuta: Pedro López; Aisar, Carlos Hernández, Diego González, José Matos; Youness (Yann Bodiger, 66′), Rubén Díez (Bassinga, 77′), Marino Illescas (Campaña, 77′); Marc Domènech (Salvi Sánchez, 34′), Koné (Schor, 77′) y Kuki Zalazar.
Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei (Álvaro Lemos, 64′), Manu Lama, Loïc Williams, Baïla Diallo (Sergio Rodelas, 64′); Rubén Alcaraz (Baba Diocou, 36′), Pedro Alemañ (Mohamed Bouldini, 85′), Izan González; Álex Sola, José Arnaiz y Gonzalo Petit (Jorge Pascual, 64′).
Goles: 1-0: Marc Domènech, min. 28; 1-1: Baba Diocou, min. 66; 2-1: Kuki Zalazar, min. 79.
Árbitro: Alonso De Ena Wolf, del comité aragonés. Amonestó a los locales Rubén Díez, Youness, Aisar, Salvi Sánchez y Carlos Hernández, así como a los visitantes Rubén Alcaraz, Izan González y Manu Lama.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 27ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Alfonso Murube, ante 4.857. Antes del inicio del partido, se guardó un minuto de silencio en memoria del abonado Álvaro García, víctima del accidente ferroviario en Adamuz.

