Pocos habrá que puedan decir que lo de este domingo en Los Cármenes no fue un partido como antaño. Un gol de penalti, tres expulsiones, poco fútbol… y segundos que se estiran hasta cuestionar la naturaleza del tiempo. Tan solo faltó el olor a puro en la grada para una experiencia completa. Y todo terminó con el antiguo himno del Granada a todo volumen, melodía triunfal con que celebrar una salvación prácticamente amarrada. Le bastó a los de franjas esta vez verticales con la efectividad de Rubén Alcaraz, madrugador por si acaso Dios decidía ayudar a la Cultural Leonesa, y resistir en un encuentro feo, para los amantes del mal fútbol. El colista se hunde; los de Pacheta, que acabaron con dos menos, respiran. En su evaluación, aun con todo, aparecería una anotación del tutor: “Debe mejorar mucho”.
El rollo retro de la jornada pareció calar tanto que los dos equipos se esmeraron en deleitar al aficionado con un encuentro de los de antes, de esos en que la táctica apenas era la ubicación de cada jugador sobre el césped y la estrategia, bregar y correr. Hubo tanto puntapié que bien podría haber concursado el estadio para ser renombrado aeródromo. Un tostón histórico, caviar para aquellos nostálgicos que disfrutan de una buena pugna barriobajera, aunque, seguro. Al menos, eso sí, los de casa se llevaron los puntos.
Al Granada, en realidad, le importó poco. Para cuando quiso el partido definir su devenir, ya iban ganando los rojiblancos, que arrancaron como balas, tal vez en honor al origen del escudo. Un ataque relámpago acabó en la esquina y Víctor García zanjó la refriega en el área con un placaje a Rubén Alcaraz, en su salsa con esto del fútbol de color sepia. Él mismo asumió batirse en duelo con Edgar Badía. El arquero le sostuvo la mirada sin titubeos hasta el último segundo, lector de mentes, pero no le alcanzó la estirada para detener el golpeo pese a adivinar la trayectoria. La guinda para celebrar la renovación del pivote.
Lo de después fue una degustación de fútbol coñac, un encuentro añejo en el que los de Pacheta se complicaron más de la cuenta. Hubo de hacerse grande Luca Zidane, de vuelta al once, después de un envío largo que Iván Calero controló y descargó para Diego Collado, que iba con el cuchillo entre los dientes. Después se envenenó un centro de Hinojo que hizo recorrer algún escalofrío entre el público. Bueno, tal vez eso fuera por la brisilla gélida que que ha sorprendido este lunes a la ciudad. El caso es que el cuadro nazarí empezaba a exhibir grietas, debilitados por la recaída de Manu Lama en el calentamiento. A la espalda de Oscar Naasei había una pradera virgen y la Cultu se había dado cuenta.
Fue, sin embargo, Álex Sola quien se escapó con sigilo. Caracoleó sobre la mismísima línea de fondo y levantó el globo, pero no había quien pudiera encauzar. Pablo Sáenz capturó el rebote y golpeó con mala leche, sólido Edgar Badía. El guardameta lució después reflejos, en otra acción en pocos pasos. Lanzó Luca, controló Arnaiz y Alcaraz, que llegaba desde segunda línea con los ojos inyectados en sangre, golpeó con el interior, duro el exrojiblanco para escupir el peligro.
Al ritmo del voleón sin cálculo se fue animando el Granada. Centró Baïla Diallo y Pablo Sáenz conectó con el interior de la bota, algo arriba el tiro. Luego robó Arnaiz, aletargada la Cultural Leonesa, para ceder el gol a Álex Sola. El de San Sebastián, sin embargo, pareció haberse pinchado el dedo con la misma rueca envenenada y se durmió en el mano a mano, excelso Edgar Badía. Emularon el error después los rojiblancos, solo Collado para igualar la faena, pero de nuevo se topó con Luca, que mandó el envite al entreacto.
Ajustes y sufrimiento rojiblanco
Ajustó Pacheta atrás con Álvaro Lemos para tratar de cercar la espalda de Oscar y lo cierto es que, aunque salieron sus pupilos también adormecidos en ausencia de siesta, no hubo mucho más de la Cultu. Hinojo retrasó para obligar a Edgar Badía a evitar el fuego amigo, lo que el colegiado estimó como una cesión voluntaria. Golpeó Pablo con potencia, directo a la barrera, y el recién incorporado enroscó el centro para que Pascual, que también acababa de salir, girara el cuello algo desviado. Fue antes del reparto de expulsiones. Primero fue Diallo, a destiempo en una entrada que, no obstante, tampoco pareció merecedora de tanto castigo. A la postre tuvo poca relevancia, porque Víctor García, en un alarde de bisoñez, soltó un manotazo que le costó la segunda amarilla solo cuatro minutos después.
A los de Rubén de La Barrera se les escapó el único argumento que habían expresado para creer en la posibilidad de rascar algo positivo, por más que hizo girar el carrusel de los cambios. Los de franjas verticales continuaron derramando llegadas en la orilla en lo que Pacheta poblaba el centro del campo. Acabó sin extremos el técnico burgalés, aferrado a contener para garantizar la tranquilidad. A Trigueros se le encendió la bombilla y agitó la varita para dejar solo a Pascual, de nuevo salvador Edgar Badía, si bien el banderín señalaba al cielo. Luego Manu Justo mandó al lateral de la red en su primera intervención para dar un toque de atención a los de casa.
Hubieron de apretar los dientes hasta el final, a pesar de que la Cultu mostró que a su león le faltan los colmillos. Se aculó el conjunto rojiblanco y empezó a achicar agua. Pascual decidió que era buen momento para autoexpulsarse, con algún comentario que captó el oído de Ojaos Valera, colegiado de tarjeta fácil, y el pulsómetro de quienes lo veían desde la grada se sobrecalentó. De repente, el pitido de la tranquilidad, y por los altavoces, aquel viejo soniquete que otrora era buena señal: «El Granada, campeón».
Ficha técnica:
Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei, Bambo Diaby (Álvaro Lemos, 46’), Loïc Williams, Baïla Diallo; Rubén Alcaraz, Izan González (Diego Hormigo, 69’), Pedro Alemañ; Pablo Sáenz (Sergio Ruiz, 78’), Álex Sola (Jorge Pascual, 60’) y José Arnaiz (Manu Trigueros, 78’).
Cultural Leonesa: Edgar Badía; Víctor García, Rodri Suárez, Barzic (Sellu Diallo, 75’), Roger Hinojo; Yayo (Fornos, 57’), Bicho, Luis Chacón; Iván Calero (Manu Justo, 81’), Homam (Víctor, 57’) y Diego Collado (Rubén Sobrino, 57’).
Goles: 1-0: Rubén Alcaraz, min. 5.
Árbitro: Alejandro Ojaos Valera, del comité murciano. Amonestó a los locales Bambo Diaby, Loïc Williams, Manu Lama, Álvaro Lemos y Sergio Ruiz, así como a los visitantes Víctor García, Yayo y Diego Collado. Expulsó con cartulina roja directa a los locales Baïla Diallo y Jorge Pascual, así como al visitante Víctor García por doble cartulina amarilla.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 35ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante 10.627 espectadores.

