El tiempo:
101TV

La vida sigue igual para Granada y Eibar (0-0)

La vida sigue igual para Granada y Eibar, incapaces de hacer algo por salvar la vida este lunes. No son, ni de lejos, los dos equipos que antaño protagonizaban duelos directos por todo lo alto y su cita en Los Cármenes no hizo más que explicar por qué ahora no pueden aspirar a más que la permanencia. No tienen fútbol ni gol, la sinopsis de una película de terror. Ni siquiera Petit, titular nada más llegar, cambió un ápice al conjunto rojiblanco. Protagonista desapercibido en otro empate insulso del cuadro nazarí. Le toca sufrir, sí, y de lo lindo. 

La verdad es que no tardaron los de franjas horizontales en quedarse helados, y no precisamente por el frío de nieve que se colaba por las esquinas -donde, dicho sea de paso, no hay ni rastro de grúas-, sino porque el Eibar no tardó ni diez minutos en mandar el balón al fondo de la red. Corpas tensó el córner y Luca Zidane, de vuelta bajo palos, no atrapó la pelota. Le quedó muerta a Sergio Álvarez, que soltó un obús. Hubo, seguro, más de un aficionado que apenas vio la sonrisa del reconvertido central evocó tantas pesadillas por el conjunto armero, también conocido por el granadinismo como el Bayern de Ipurua. Fueron más los que suspiraron aliviados cuando vieron el banderín del linier señalar al cielo. Se había quedado Marco Moreno cerca del arquero en fuera de juego posicional, bastante dudoso, pero balsámico para Pacheta.

No es que hasta entonces hubiera ocurrido demasiado. Pascual acarició con el flequillo un centro de Alemañ que Magunagoitia detuvo sin inmutarse y Madariaga, con picardía, se buscó el hueco en la media luna para forzar el córner del gol anulado. Tampoco después sucedió mucho, lejos los de Beñat San José de ser aquel equipo que, junto al Granada, pugnaba por cotas más elevadas e, incluso, alguna permanencia en Primera. Ahora, como el cuadro nazarí, es un plantel con muchas carencias y el agua al cuello. Y lo cierto es que el duelo ofreció argumentos suficientes para explicar por qué están donde están. 

Fueron los rojiblancos quienes tomaron la iniciativa, sin demasiada inventiva donde se cuece el fútbol. Pascual, reubicado mediapunta, se giró y golpeó muy desviado desde lejos, tocado además en última instancia. Aún desde más atrás lo intentó Arnaiz, pero lo suyo sí tenía mala uva. Se vio con tanto espacio como tiempo y sacó el látigo para dominarlos a su antojo, pero quien realmente inyectó el impacto en veneno fue Corpas. La parábola, sin embargo, se estrelló en la madera. El talaverano sirvió desde la esquina, horrible el saque, y Alcaraz sacó la espuela para rozar uno de los goles del año, por poco arriba.

Pero el frío arreciaba y se iban congelando las ideas, por buscar alguna explicación al fútbol paupérrimo que se practicaba sobre el césped. Alemañ jugó al despiste en una falta, con uno de esos centros que en realidad van a puerta, cerquita de la cruceta. Luego Javi Martón, harto de no rascar bola, puso en órbita un tiro. Pero todo eran intentos baldíos, minutos de relleno en una película que Los Cármenes ya había visto. Petit, el nuevo protagonista, no tenía ni una línea de guion.

Menos fútbol tras el descanso

Habría quien esperara que en el segundo acto, donde suele venir la acción en cualquier largometraje, cambiara las cosas. Iluso. Porque en la reanudación hubo más de lo mismo, hasta silenciar por completo a la grada en más de un momento. Nadie parecía saber qué hacer para avivar un encuentro soporífero. Alemañ, ya pasada la hora de juego, localizó una grieta en la coraza armera para armar la pierna, sin atino antes de ser reemplazado por Sergio Ruiz. Pacheta acudió también a Rodelas, agitador profesional, aunque lleva tiempo sin prender la mecha. Oscar Naasei probó un punterazo inocente, antes de que Bouldini sentara a Petit, despedido con pocos aplausos que sonaron a compromiso. 

Beñat San José, en cambio, recurrió a Jon Bautista, que saltó con el colmillo retorcido y estuvo cerca de enchufar el primer balón que tocó. Replicó Alcaraz, de nuevo en el área, y seguidamente Manu Lama en una aventura más propia de Beckenbauer, aunque con final distinto. Entró Pablo Sáenz, última bala en la recámara rojiblanca, pero no había pólvora para apretar el gatillo. Todo acabó como empezó, con un ambiente gélido y un poso de decepción que se extiende como un mal augurio. La cosa no pinta bien. 


Ficha técnica:

Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei, Manu Lama, Loïc Williams, Baïla Diallo (Diego Hormigo, 72’); Rubén Alcaraz, Pedro Alemañ (Sergio Ruiz, 68’); Álex Sola (Pablo Sáenz, 83’), Jorge Pascual, José Arnaiz (Rodelas, 68’); y Gonzalo Petit (Bouldini, 72’).

SD Eibar: Magunagoitia; Cubero, Marco Moreno, Peru Nolaskoain, Álvaro Rodríguez (Javi Martínez, 60’); Madariaga (Magunazelaia, 81’), Olaetxea, Sergio Álvarez, José Corpas; Jon Guruzeta y Javi Martón (Jon Bautista, 81’).

Árbitro: Sergiu Muresan Muresan, del comité valenciano. Amonestó a los locales Rodelas y Hormigo, así como a los visitantes Álvaro Rodríguez, Olaetxea, Javi Martón, Marco Moreno y Corpas.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 22ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes, ante 9.592 espectadores. Antes del inicio del encuentro, se guardó un minuto de silencio en memoria de la víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.


Más noticias de 101TV en las redes sociales: InstagramFacebookTik Tok o X. Puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo informativos@101tv.es

Otras noticias de interés

Pacheta: «Yo también me pregunto qué más tenemos que hacer para ganar»

Chema Ruiz

Iznata: «Vivo el día a día con los jugadores, lo único que ha cambiado son los resultados»

Jorge Aragón

Sergio Pastor, compositor del nuevo himno malaguista: «Quería hacerle un regalo a la afición»

Jorge Aragón