En un operativo que ha implicado esfuerzos de varios centros, varios agentes de la Policía desmantelaron en la localidad granadina de Alhendín un ‹laboratorio› de cocaína, todo un centro clandestino dedicado a la extracción, elaboración y adulteración de la sustancia. Además, detuvieron a tres personas como presuntas responsables de los delitos de tráfico de drogas,
pertenencia a organización criminal y tenencia ilícita de armas. La autoridad judicial
decretó el ingreso en prisión provisional de dos de ellos.
Con esta actuación la Policía Nacional ha logrado desmantelar una infraestructura dedicada al procesamiento y distribución de cocaína a gran escala que constituía una pieza fundamental para el abastecimiento del mercado ilícito de estupefacientes en la provincia de Granada.
No en vano, implicó a la vez a agentes de las Jefaturas Superiores de Policía Nacional de Murcia, Granada y Comisaría General de Policía Judicial, así como a los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) de Málaga y Sevilla, además de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Granada. Todo un golpe al crimen organizado.
En el operativo intervinieron más de 16 kilos de cocaína, un arma corta marca glock modelo 17, 80 cartuchos del calibre 9 mm, un dispositivo eléctrico de control tipo táser, un inhibidor de frecuencia, un dron, dos vehículos y dos intercomunicadores.
Experto ‹cocinero›
En una finca rústica en Alhendín, los agentes dieron con un experto ‹cocinero› del que se tenía la certeza de que realizaba actividades en diferentes puntos de la geografía española y que presuntamente prestaba sus servicios a distintas organizaciones criminales asentadas en varios puntos del territorio nacional. La infraestructura servía para la extracción, elaboración y adulteración de cocaína, así como identificar a las personas encargadas de facilitar los medios materiales necesarios para su funcionamiento.
La sustancia era especialmente demandada en el mercado ilícito y posteriormente se mezclaba con cocaína, incrementando de esta manera el volumen de la sustancia introducida en el mercado y multiplicando por tres los beneficios que obtendrían mediante la venta directa de la droga.
Un búnker
El recinto situado en la localidad granadina contaba con importantes medidas de seguridad destinadas tanto a ocultar la actividad ilícita como a proteger la droga frente a posibles robos
por parte de organizaciones criminales rivales. Entre ellas, disponía de un sistema de videovigilancia, inhibidores de frecuencia, y un dron empleado para labores de vigilancia aérea.
Asimismo, fueron intervenidas nueve garrafas de 25 litros de precursores químicos, ácido clorhídrico y una prensa hidráulica de diez toneladas, entre otros efectos.
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