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«Vimos la ventana forzada y nos dimos cuenta de que nos habían robado»

La tarde del lunes se iba oscureciendo y en Granada caían chuzos de punta. Seguramente eso fue lo que permitió que aparentemente nadie se percatara de lo que sucedió en una vivienda del barrio de Bola de Oro, entre las 18.30 y las 20.00 horas. Tan solo los vecinos de abajo percibieron un ruido al otro lado de la verja, aunque pensaron que sería el fuerte viento que ya soplaba. Ni siquiera la propia pareja lo tuvo claro hasta que echó un vistazo al acceso a la terraza: «Miramos la ventana, estaba forzada y ahí nos dimos cuenta de que nos habían robado».

Los dos afectados, un joven matrimonio con dos hijos, prefieren mantenerse en el anonimato, todavía con el susto en el cuerpo, pero narran un relato que desde hace varios días les mantiene inquietos. «Salimos a hacer la compra, como en cualquier tarde. Cuando volvimos, estábamos colocándola como siempre y los niños, revoloteando por aquí. Me da por ir al baño para colocar las cosas. Miro la habitación y, de repente, veo que está todo tirado. Llamo a mi marido y le pregunto: ‘esto el niño en cinco minutos no lo ha podido hacer, ¿no?'», relata ella. Y no, no había podido hacerlo. Se percataron entonces de que la ventana de la terraza estaba abierta, encontraron las marcas de la herramienta empleada para forzarla y tuvieron claro que alguien había entrado en su casa.

En la habitación estaba todo manga por hombro. El armario se había quedado vacío y la ropa se amontonaba entre el suelo y la cama. Las cajas de todas las joyas y los complementos, abiertas y esturreadas por todo el dormitorio. Y por la espalda de la pareja, un escalofrío. «El caso es que no se llevaron nada, nada más que unos pendientes y una cadena», apuntan. Ni dinero -no había más que algunas monedas en efectivo- ni demás objetos de valor.

Treparon hasta un segundo piso

Una vez puesta la denuncia, quedó claro el modus operandi. El presunto ladrón, pues se desconoce si pudo actuar acompañado, había trepado por la verja de las ventanas del bajo, pasó por la terraza del primer piso y se coló en el segundo. Fuentes de la Policía Nacional precisan que, presumiblemente, había vigilado a la pareja y había esperado a que el domicilio estuviera vacío para entrar. Lo hizo, a tenor de la posterior recopliación de huellas, empleando unos guantes que asearon el hurto. Una vez en la terraza, empleó algún artilugio para forzar la ventana y acceder.

Campó a sus anchas, lo que alimenta el miedo en la joven pareja. «Sobre todo, por los niños pequeños. Quiero poner alguna medida, porque ahora estoy muy asustada», sostiene la mujer. Además, aunque en estos días no constan más denuncias, sí establecen una relación temporal con otra serie de asaltos que se suceden en la zona desde el pasado mes de diciembre. «Tenemos conocimiento de que varias personas del barrio tuvieron robos en Nochebuena. No sabemos si pudo ser la misma persona», se encoge.

Uno de los residentes del barrio que sufrió aquellos robos también reconoce la inseguridad. «Ester barrio siempre ha sido muyy tranquilo, nunca ha habido problemas y casi siempre conocías a tus vecinos. Pero ya tenemos constancia de bastantes robos en viviendas, de asaltos a coches, no sé si buscando regalos o balizas, y dinero también», relata. «Vivo en la Bola de Oro y, en concreto, a nosotros la tarde de Nochebuena, entre las 20.00 hasta las 00.30 horas, fueron cuatro pisos en mi domicilio en los que entraron», relata. «No forzaron las cerraduras, tenían llaves maestras. Dejaron todas las luces encendidas», precisa, antes de anotar que se produjo otro asalto en la calle Sancho Panza.

A él le dejaron sin la magia navideña. «Se llevaron todos los regalos, el efectivo que había a mano y en la habitación de mi madre encontraron todas las joyas, que se las llevaron. También algo de electrónica, alguna mochila y cargadores, pero iban rápido a lo que querían», detalla. La Policía Nacional concluyó entonces que habían accedido con guantes, como en el caso más reciente, aunque la sensación de este vecino es que «eran distintos». «Los que entraron en mi casa eran muy profesionales», asegura.

Sin demasiadas pistas

Fuentes del cuerpo policial consultadas exponen que, dada la limpieza del asalto, son pocas las pistas que se pudieron recabar para dar con la persona detrás del asalto. La Policía mantiene una investigación abierta, a fin de esclarecer los hechos, por el momento sin demasiadas pruebas que emplear. En el barrio, entretanto, el desasosiego se extiende.

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