El problema del acceso a la vivienda es palpable en toda España. En Granada también ha habido otro ‹caso Maricarmen›. Paloma Navarro, vecina de la Plaza Nueva, es una de las afectadas por uno de estos grandes tenedores que ven los hogares como un negocio para beneficio propio en vez de un derecho fundamental para cualquier persona. Estas empresas que adquieren edificios completos convierten en apartamentos turísticos las viviendas que debería estar habitadas por una familia.
Paloma vive en la calle Imprenta, situada en los alrededores de la Real Chancillería . El edificio en el que lleva viviendo 35 años fue adquirido por uno de esos grandes tenedores y ya sufre la amenaza de desahucio por parte de la empresa dueña del edificio, con quienes ha intentado llegar a un acuerdo pero que lo han rechazado. Como la secretaria general del PSOE en Granada, Raquel Ruz dice «hay muchas Palomas, hay muchas Mari Cármenes» no solo en la capital sino en toda España. Para Ruz el problema esta en «el abandono de las viviendas vecinos, en las licencias turísticas y en su fiscalidad».
La gentrificación «ha provocado un aumento de los precios del alquiler»
Los barrios pasan de estar habitados por vecinos y con pequeñas tiendas a gentrificarse con turismo masivo y negocios de multinacionales. Esta situación genera que los vecinos prácticamente tengan que huir de sus casas de toda la vida porque la convivencia se hace inviable. Y en este cóctel entre grandes tenedores y gentrificación, los grandes damnificados son los granadinos quienes ven cómo sus hogares se convierten en una actividad lucrativa y que el acceso a una vivienda se vuelve económicamente inviable.
Para la secretaria del PSOE, la gentrificación es sinónimo de «abandono de los vecinos de toda la vida que viven en sus barrios» y que causa que «al final sean expulsados de sus barrios» y tiene como consecuencia el cierre del comercio tradicional o el deterioro de los servicios, como ocurrió con el cierre del centro de salud Fortuny-Velutti. Un problema que se agrava en ciudades como Granada, donde el turismo es un pilar fundamental de su economía.
Las situaciones en las ciudades que viven del turismo es límite. «No se soportan más apartamentos turísticos, está provocando la turistificación de barrios entero» explica Ruz, que, como consecuencia, esta gentrificación «ha provocado un aumento de los precios del alquiler y que incluso ni se renueven los contratos de alquiler», lo que ha obligado a mucha gente a abandonar sus casas.

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