El Consejo Audiovisual de Andalucía ha advertido de la sanción de hasta 10.000 euros que pueden recibir todos aquellos que publiquen vídeos en las redes sociales de personas en estado de embriaguez. Esta práctica, habitual en los últimos años durante la Feria de Sevilla, vuelve a ser debate en la previa de una semana especial.
La Feria de Abril se ha consolidado como un fenómeno de gran impacto, sobre todo en las redes sociales, lugar donde miles de usuarios y asistentes comparten vídeos e imágenes de su experiencia en distintas aplicaciones. como ‘Instagram’ o ‘X’ (antiguo Twitter). Esto contribuye a amplificar el alcance de la fiesta más allá de la capital andaluza.
En este contexto digital, uno de los contenidos que más controversia y debate ha generado es el aglutinado bajo el famoso hashtag #papagorda, una etiqueta que se ha viralizado en los últimos años. En dicha sección, los usuarios comparten vídeos de personas bajo los efectos del alcohol y, lo más grave, sin su consentimiento. Todo comenzó en el año 2019, cuando este tipo de vídeos se compartieron con rapidez y alcanzaron gran difusión tanto en Sevilla como en otras ciudades.
No es humor
El Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) ha advertido sobre esta práctica, señalando que, aunque pueda percibirse como humorística o anecdótica en redes sociales, puede tener importantes implicaciones legales. En concreto, la difusión de imágenes de personas en estado de embriaguez y sin consentimiento puede constituir una vulneración de la normativa de protección de datos, así como del derecho al honor, la intimidad personal y la propia imagen, recogido en el artículo 18 de la Constitución Española.
Los responsables de la grabación y difusión de este tipo de contenidos podrían enfrentarse a sanciones económicas. Las multas pueden alcanzar hasta los 10.000 euros, mientras que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) contempla sanciones más elevadas en los casos más graves, que podrían oscilar entre los 40.000 y los 300.000 euros.
El CAA subraya que el hecho de encontrarse en un espacio público no implica una renuncia automática a estos derechos, especialmente cuando las imágenes permiten identificar a las personas y se difunden masivamente sin su autorización. Un criterio que cobra especial relevancia en eventos como la Feria de Sevilla 2026, donde la exposición pública y la viralización de contenidos se multiplican exponencialmente.

