La creatividad de Héctor Velázquez vive encerrada en una pequeña habitación bajo el salón de su casa. Es una sala coqueta, repleta de libros, folletos y cuadros que muestran imagotipos que evocan recuerdos a poco se cuelan en la retina. «¿Te importa si pongo Los Beatles?», pregunta educado. Y entonces, su imaginación se desprende de los grilletes y despliega las alas. Entonces, saca el lápiz, de cuya mina han nacido algunos de los logos más reconocidos no solo en Granada, sino en toda Andalucía. «Es el hilo conductor», sostiene.
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Medio siglo trabajando en el diseño corporativo, desde que el creativo argentino aterrizó en la ciudad de la Alhambra, dan para mucho. «Antes, hacer un anuncio de periódico era un proceso de dos días», recuerda, ya completamente acostumbrado a las ventajas de la tecnología. «Hoy, en 15 o 20 minutos delante de un ordenador, tienes creado un anuncio. Todo ese proceso ha sido muy interesante», expone.
Él tomó parte en ello. Fue uno de los encargados de inocular el diseño corporativo y publicitario tal y como se conoce ahora. «Me siento uno de los pioneros, parte de ellos, cuando, como en Granada, Andalucía o, incluso, Madrid, no se hablaba de la publicidad ni el diseño. Se hablaba de propaganda, algo más genérico. Fue una lucha, para mí, muy fructífera y satisfactoria», expone, ya con la ventaja del tiempo. Sobre todo, le llena «haber participado, aportado un granito de arena tanto en campañas como en logotipos que, después de 40 años, todavía están en la calle», sonríe.
Sierra Nevada 96
Todo ello lo ha plasmado en su propia ‘Memoria Gráfica’, plasmada en papel en un libro recién lanzado. Durante la conversación, lo hojea una y otra vez. Recorre con la yema de sus dedos algunos logos de los que marcaron su trayectoria. Pollos Arenas, Granada 2010… Y se detiene en lo más alto. Cetursa-Sierra Nevada, y el Campeonato del Mundo de Esquí Alpino de 1996.
«En el año 1991, me pongo a trabajar allí, con un proyecto interesantísimo, muy grande que era para Granada: los Campeonatos del Mundo de Esquí Alpino. Estaba todo por hacer y mi cometido fue crear un equipo que trabajara con rigor para realizar toda esa promoción que había que hacer del evento a nivel nacional e internacional», recuerda. Folletos, póster, señalización… «Hicimos un trabajo excelente», se congratula. Y en el rostro, como en el papel hizo con tantos proyectos, esboza ahora una sonrisa, su logo más duradero.

