Canadá podría convertirse en el primer «miembro asociado» de la Unión Europea. La propuesta, lanzada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su discurso sobre el Estado de la Unión, supone un nuevo paso en el acercamiento entre Bruselas y Ottawa. Pero que nadie saque todavía el mapa: Canadá no va a entrar en la Unión Europea como miembro de pleno derecho.
¿Qué significa ser «miembro asociado»?
La fórmula todavía está por definir. De hecho, el estatus de miembro asociado no existe actualmente en los Tratados europeos, por lo que habría que concretar qué derechos y obligaciones tendría Canadá y cómo encajaría jurídicamente esta nueva relación.
La idea de Bruselas es ir mucho más allá de la relación comercial actual. La UE y Canadá ya cuentan con el acuerdo CETA, que ha impulsado notablemente el comercio entre ambos territorios. Ahora, Von der Leyen propone pasar del acuerdo comercial a una «Alianza para el Futuro», con cooperación en sectores considerados estratégicos.
Defensa, tecnología y minerales críticos
¿Y qué habría dentro de ese paquete? Sobre la mesa están la defensa, la inteligencia artificial, la computación cuántica, la energía, los minerales críticos, las baterías, la ciberseguridad y el espacio. También se plantea una mayor cooperación en el Ártico, una zona cada vez más relevante desde el punto de vista estratégico.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha recibido con entusiasmo la propuesta. Durante su intervención ante el Parlamento Europeo, defendió una relación más profunda con Europa y aseguró que Canadá y la UE son «más fuertes juntos».
Y al otro lado del Atlántico, Estados Unidos
El acercamiento no llega por casualidad. Canadá está intentando diversificar sus relaciones económicas y estratégicas en un momento de fuertes tensiones con Estados Unidos, su principal socio comercial. Las disputas arancelarias y la presión de la Administración de Donald Trump han empujado a Ottawa a buscar nuevas alianzas.
Trump, de hecho, ya ha advertido de posibles consecuencias comerciales si el proyecto avanza. Bruselas, sin embargo, insiste en que la iniciativa no pretende ser una alianza contra Estados Unidos, sino una forma de reforzar la cooperación entre Europa y Canadá.
Ahora empieza la parte difícil
El anuncio es solo el primer paso. Todavía no existe el «miembro asociado» y no se ha definido cómo funcionaría. Canadá y la UE tendrán que negociar el alcance de la relación y resolver sus obstáculos jurídicos y políticos.
La próxima fecha clave será la cumbre UE-Canadá prevista en Montreal los días 29 y 30 de octubre, donde podrían empezar a concretarse los detalles. Así que, por ahora, Canadá no se muda a Europa. Pero sí está llamando cada vez más fuerte a la puerta de Bruselas.
Síguenos en redes





