El caso se remonta al 19 de octubre de 2024, cuando «Jane Doe», entonces estudiante de la Universidad de Cornell y de 20 años, acudió a la residencia de la fraternidad Chi Phi. Según la demanda civil presentada en septiembre de este año, había consumido alcohol y posteriormente habría sido presionada para consumir marihuana y ketamina, una droga que asegura que nunca había probado.
Doe sostiene que siete miembros de la fraternidad participaron en diferentes momentos en las agresiones sexuales que, según su relato, se prolongaron durante horas. Los siete han sido demandados civilmente y sus abogados han negado las acusaciones en distintos términos. Ninguno ha sido acusado penalmente hasta ahora.
El mensaje de las 1:42 de la madrugada
Uno de los elementos que ha vuelto a poner el caso bajo los focos es el mensaje enviado a las 1:42 de la madrugada en un grupo de Snapchat de los miembros de la fraternidad Chi Phi. El mensaje utilizaba una expresión sexual y vulgar para referirse a la estudiante y sugería que otros podían acudir a la habitación. Poco después otro usuarios del grupo de Snapchat preguntó si la «tienda» seguía abierta.
La fraternidad contaba aquel semestre con 57 miembros activos, pero esa cifra no significa que los 57 estuvieran implicados en los hechos ni que todos conocieran lo que estaba sucediendo.
¿Qué pasó con la investigación y por qué se reabre?
Doe acudió a la policía de Cornell unas tres semanas después. La investigación universitaria continuó bajo el procedimiento del Título IX y terminó con sanciones para algunos estudiantes, como la redacción de un escrito por parte de los acusados de los que le habían hecho a Jane Doe aquella noche. Pero la Fiscalía del condado de Tompkins no presentó cargos penales en 2024.
Ahora, nuevos documentos y la demanda civil han reabierto el debate sobre cómo se trasladó la información a la Fiscalía. El fiscal del condado, Matthew Van Houten, sostiene que el relato que recibió entonces no era el mismo que aparece en la demanda actual y ha anunciado que el caso será presentado ante un gran jurado.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha apartado a Van Houten y ha designado a la fiscal general Letitia James para dirigir la nueva investigación criminal.
El movimiento en redes sociales: «Yo soy Jane Doe»
Mientras el caso vuelve a los titulares y juzgados, las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo a Jane Doe. Bajo el lema «#IamJaneDoe», numerosas mujeres han utilizado deliberadamente ese nombre para solidarizarse con ella y, además, dificultar los intentos de identificarla en internet.
El movimiento ha generado cientos de publicaciones y ha convertido el caso de Cornell en un debate mucho más amplio sobre violencia sexual, anonimato y exposición de las víctimas. Y mientras crece la presión pública, el presidente de Cornell, Michael Kotlikoff, ha calificado lo ocurrido de «profundamente perturbador» y ha anunciado una revisión independiente sobre la actuación de la universidad.
La investigación criminal está ahora abierta de nuevo. Y la gran pregunta ya no es solo qué ocurrió aquella noche, sino también por qué el caso no avanzó entonces.
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