La sede de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, ubicada en el antiguo Hospital de la Santa Caridad en el Muro de San Julián, se ha convertido en el escenario de una de las propuestas artísticas más conmovedoras de la Cuaresma. Bajo el título ‘Entre la brisa y el llanto’, el joven escultor e imaginero José Cano presenta una muestra que invita a los malagueños a reencontrarse con las cicatrices de su propia historia.

La exposición no es solo una exhibición de figuras religiosas; es un recorrido emocional que pone el foco en los sucesos de mayo de 1931. En aquel contexto de grave conflicto social, una parte fundamental del patrimonio artístico y devocional de la ciudad fue pasto de las llamas. Cano utiliza su obra para reconstruir, a través de una «morgue figurada», el vacío dejado por aquellas pérdidas que marcaron un antes y un después en la memoria colectiva de la ciudad.

Un lenguaje entre la tradición y la vanguardia
A sus 22 años, José Cano demuestra una madurez creativa inusual en el mundo del arte sacro. Su estilo se asienta en la imaginería —el arte tradicional de tallar y policromar imágenes religiosas—, pero lo hace desde una perspectiva contemporánea. El autor huye de la copia literal para abrazar un lenguaje directo y crudo que busca interpelar al espectador actual.
El título de la muestra resume esa contradicción tan malagueña: la luz y la calidez de la brisa primaveral frente al llanto por lo que se fue. Según el discurso narrativo de la exposición, aquel golpe histórico partió en dos la herencia de las hermandades, dejando una herida que todavía hoy, casi un siglo después, sigue presente en el imaginario cofrade.
Impactante exposición de José Cano sobre la memoria y la destrucción del patrimonio devocional
Un inventario de la destrucción
La sala de exposiciones alberga piezas que sobrecogen por su realismo y carga simbólica. Entre las obras más destacadas se encuentran:
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Iconos reinterpretados: Bustos y figuras fragmentadas que aluden a imágenes desaparecidas, como la antigua Virgen de las Lágrimas de la cofradía de Mena o el popular sayón conocido como ‘Berruguita’.
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La Virgen mutilada: Una de las piezas centrales de la colección muestra a una Dolorosa con el rostro parcialmente calcinado y las vestiduras rasgadas, simbolizando la extrema vulnerabilidad del arte frente a la violencia.
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Relicarios profanados: En las vitrinas se exhiben coronas de espinas carbonizadas y fragmentos de bordados antiguos que evocan objetos sagrados que han perdido su integridad pero no su valor espiritual.

Reflexión sobre la iconoclasia y la resiliencia
A pesar de la dureza de las representaciones, Cano evita el sensacionalismo gratuito. Su objetivo es la reflexión sobre conceptos complejos como la iconoclasia. Este término técnico, fundamental para entender la muestra, se refiere a la destrucción deliberada de símbolos o imágenes religiosas, habitualmente por motivos políticos o ideológicos.
El ambiente de la exposición, marcado por la sobriedad y el silencio, contrasta con el bullicio propio de la Cuaresma malagueña. Esta pausa invita al visitante a un ejercicio de resiliencia: la capacidad de transformar el dolor y la pérdida en un nuevo impulso vital.

‘Entre la brisa y el llanto’ es una cita ineludible no solo para los amantes de la Semana Santa, sino para cualquier ciudadano interesado en la historia y el arte contemporáneo. La muestra podrá visitarse de forma gratuita en la Agrupación de Cofradías hasta el próximo 27 de marzo.
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