El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, se ha emocionado este jueves, durante una comparecencia ante los medios de comunicación en Adamuz, al describir lo «duras» que han sido las escenas que él mismo ha observado, sobre todo en los primeros momentos del rescate y atención a los pasajeros de los dos trenes accidentados el pasado domingo en dicho municipio, y cuando ha hablado con bomberos, «como armarios empotrados», que han acabado «llorando», por el «dolor» y la «carga» que llevaban dentro después de días recuperando cadáveres.
A este respecto, Moreno ha descrito la dificultad que ha entrañado rescatar este jueves, de entre los «amasijos de metal» en los que se ha convertido el vagón 2 del tren Alvia, que estaba «encajonado en una vaguada», a «los dos últimos cuerpos» del total de 45 personas que han fallecido en el siniestro ferroviario.
Última hora del accidente en Adamuz: se elevan a 45 los fallecidos y ya no hay desaparecidos
Tras señalar lo difícil que ello ha sido para los familiares de estos dos últimos fallecidos, a los que el presidente andaluz ha acompañado en Adamuz, Moreno ha reconocido que estas situaciones, «evidentemente, a mí también me afecta. Yo soy persona, entonces no estoy acostumbrado a vivir situaciones tan duras. Entonces, al final hay recuerdos, hay momentos, que son complicados. Creo que todos tendremos que hacer un repaso mental de la situación vista, vivida y observada».
Precisamente, ha señalado que este mismo jueves «hablaba con alguno de los bomberos» y le han contado que algunos «ayer se pusieron a llorar», y «tu dices, bueno, es un bombero, es un profesional, es un especialista que ha visto ya muchas cosas, que escarcela heridos dentro de un coche en un accidente», y que «son como armarios empotrados, y tu los ves ahí llorando», y lo hacen, según ha aclarado, «porque dentro tienen mucho dolor y mucha carga».
Unas imágenes que quedarán en el duro recuerdo
«Han tenido que extraer, porque los he visto, extraer cadáveres de personas jóvenes, que pueden ser sus hijos», viviendo «situaciones muy difíciles», que, aunque sean profesionales, «al final, lo van interiorizando», y por eso, los bomberos y también efectivos de otros «cuerpos, que han participado en la primera línea» del dispositivo de rescate en Adamuz, deberán tener «un seguimiento desde el punto de vista psicológico, para superar el trauma que supone ver personas» gravemente heridas o muertas, «con las que empatizas de manera natural».
Así le pasó a él mismo, «la primera noche que llegué ante el primer cadáver que vi», pues en esos momentos «piensas» en tu propia familia, y «todos esos esquemas mentales los tienes en la cabeza», con la consecuencia de que «todo eso tiene un impacto emocional que, quizás con toda la adrenalina» del momento, «no sale» entonces, «pero que en los siguientes días, en las siguientes semanas, sin lugar a dudas, va a salir», y se necesitará atención psicológica.

