Juanma Moreno sigue demostrando que tiene perfil político propio. Tras el accidente ferroviario de Adamuz, se mostró en su línea, como un político moderado que rehúye del enfrentamiento directo con el Gobierno socialista. A diferencia de sus compañeros de partido, Moreno ha reivindicado la «lealtad institucional».
Desde el primer minuto de la tragedia, evitó el choque con los de Sánchez y reivindicó una gestión de la crisis basada en lo «importante». El presidente andaluz ha apostado por la moderación como seña de identidad, donde se siente cómodo y donde cree que se ha basado su éxito desde el principio, siempre consciente de que está en plena carrera preelectoral.
La «vía Moreno»: moderación y lealtad institucional
El líder nacional de los populares, Feijóo, ha cargado en recientes declaraciones contra la gestión gubernamental en el accidente. En declaraciones a ‘Espejo Público’ fue tajante: «El Gobierno nos está mintiendo». La número uno del PP madrileño y voz relevante dentro del partido, Isabel Díaz Ayuso, cargó en el último Consejo de Gobierno con afirmaciones como «el Gobierno pretende comprar a las víctimas de los trenes» y llegó, incluso, a pedir la dimisión de Sánchez o Puente.
Contraste de discurso entre las filas populares, que no han conseguido tener un frente unido, a pesar de los intentos de la dirección nacional de unificar el relato contra el Ejecutivo sanchista. El líder de la oposición se ve otra vez desautorizado por sus dos dirigentes regionales más importantes y con mayor proyección nacional.
El presidente andaluz muestra una vez más que «la vía Moreno» es una realidad y que, sobre el papel y de cara a la opinión pública, tiene una forma de hacer política que se diferencia del resto de líderes, incluso de los de su propio partido. No solo él: también ha dirigido a los populares andaluces a un ejercicio brutal de contención contra un Gobierno débil y cada vez más impopular. La crisis ferroviaria ha generado una ola de indignación y, esta vez, con la mirada firme ante la incompetencia del Gobierno en las labores de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria.
La Junta reivindica «gestión» y marca «líneas rojas»
La portavoz del Gobierno andaluz se pronunció en el mismo tono, destacando el objetivo de la Junta: «Nosotros queremos gestión, hemos demostrado coordinación, lealtad institucional, y lo que sí tenemos claro es que tenemos una línea roja, que es la defensa de los andaluces». Sin embargo, se le escapó una crítica velada al Ejecutivo socialista con la regularización exprés de 500.000 inmigrantes anunciada por el Gobierno, que calificó como “una cortina de humo”.
Los actos en memoria de las víctimas mortales han sido otro capítulo en el que los dirigentes se han enfrentado y han mostrado su estrategia política. Sánchez y los socialistas han querido pasar de puntillas por el asunto tras el desacuerdo de los familiares de los fallecidos con el acto civil que tenían previsto el 31 de enero. En su lugar, se ha celebrado una misa presidida por los reyes, aunque «no oficial». Sánchez no asistió, igual que el ministro Puente, tratando de evitar el escarnio público al que pueden ser sometidos.
Juanma Moreno, que fue recibido entre aplausos, estuvo presente y contó con el apoyo de su jefe, Feijóo, y la presencia de tres ministros, entre los que se encuentra su rival electoral, la vicepresidenta Montero. Esta decidió no acceder por el acceso de autoridades y entró por otra puerta. Vox continúa con su decisión de no asistir a ninguno de los actos programados y Abascal seguirá de gira electoral en Aragón.
Ayuso siguió su propia agenda de confrontación con el Gobierno y estuvo presente en la misa funeral celebrada en la Almudena, con poca presencia de autoridades, incluidos los de su propio partido.
Moreno, quien nunca ha sido sospechoso de compartir estrategia con Ayuso, marca distancias de nuevo y continúa con su modelo de no confrontar directamente con el Gobierno. El presidente vuelve a ganar enteros con su modelo de gestión y se refuerza ante la inminente convocatoria electoral —con tambores de adelanto—, donde ha recuperado terreno y espera poder revalidar la mayoría absoluta.
Moreno, quien nunca ha sido sospechoso de compartir estrategia con Ayuso, marca distancias de nuevo y continúa con su modelo de no confrontar directamente con el Gobierno
El PSOE andaluz queda cada vez más difuminado en las sucesivas crisis del Gobierno de Sánchez y Montero queda más tocada como candidata, sumando la crisis ferroviaria a la polémica de la financiación «singular» en Cataluña. Todo ello la deja como una líder débil en su comunidad y rozando su suelo electoral. Vox continúa con su estrategia “outsider” y frontal al Gobierno, al que denomina “criminal”.
Con ello, los populares andaluces ganan espacio en la centralidad del tablero electoral y le roban votos, presumiblemente, a los socialistas, mientras Vox sigue fiel a su discurso, con la expectativa de afianzar su espacio a la derecha de los populares y el voto «indignado».
A la espera de que continúen las investigaciones que expliquen la causa del accidente y con los homenajes a las víctimas en el horizonte, Juanma Moreno se refuerza y los populares andaluces continúan su estrategia, con la que esperan revalidar la mayoría absoluta este 2026.

