La Audiencia Provincial de Sevilla enjuicia este martes, 3 de marzo, a un hombre acusado de adquirir por Internet sustancias químicas precursoras para fabricar explosivos de manera artesanal sin contar con autorización legal. La Fiscalía solicita para él cinco años de prisión por un presunto delito de tenencia o depósito de explosivos.
Según el escrito de conclusiones provisionales del Ministerio Público, los días 5 y 22 de julio fueron interceptados en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas dos paquetes de 18 y 16 kilogramos destinados al acusado, quien los había comprado online.
Tras su análisis por el laboratorio de Aduanas, se determinó que contenían nitrato de celulosa, clorato potásico y nitrato potásico, sustancias que, mezcladas entre sí, sirven para la elaboración y potenciación de explosivos y pólvora. Al descartarse que se tratara de drogas, los paquetes fueron enviados a su domicilio, lo que permitió iniciar una investigación de la Guardia Civil.
Cuatro pedidos a una empresa rusa
Las pesquisas revelaron que entre noviembre de 2020 y abril de 2021 el acusado realizó hasta cuatro pedidos a la misma empresa rusa, todos remitidos a su domicilio. Además, el 21 de julio de 2021 recibió en su lugar de trabajo otro paquete adquirido a una empresa de pirotecnia que contenía carbón vegetal molido y refinado, también utilizado para fabricar pólvora.
La Fiscalía sostiene que el acusado mostró igualmente interés en adquirir nitrato potásico a dicha empresa, aunque no consta que finalmente llegara a formalizar esa compra.
El 31 de agosto de 2021, tras una entrada y registro en su vivienda, los agentes incautaron 5,7 kilos de pólvora ya elaborada, 43 artefactos explosivos artesanales terminados, 19 rollos de mecha, 10 mechas sueltas, 700 cerillas eléctricas y 28,3 kilos de precursores de explosivos restringidos.
También fueron hallados 19 kilos de distintos productos químicos, 126 tacos de mezcla explosiva prensada, manuales y anotaciones manuscritas para fabricar explosivos y material pirotécnico, maquinaria, herramientas y diverso material tecnológico relacionado con la manipulación de estas sustancias.
En el maletero de su vehículo, según la Fiscalía, se localizaron además siete artefactos explosivos artesanales, tres mazos de mecha detonadora roja y una carcasa de cartón utilizada como mortero para el lanzamiento de artefactos.
Manuales, tutoriales y archivos digitales
Durante el registro se encontraron documentos vinculados a los envíos interceptados, así como una tarjeta de memoria con una carpeta titulada “Pólvoras” que incluía imágenes del acusado desde 2018 manipulando petardos y cohetes caseros en la vía pública.
Según el Ministerio Público, también se hallaron tutoriales elaborados por el propio investigado explicando tipos de mechas y procesos de fabricación, así como una imagen con las proporciones químicas para preparar pólvora.
En un ordenador portátil se localizaron correos electrónicos relativos a la compra y envío de nitrato potásico, nitrato de celulosa y perclorato de potasio, además de páginas web guardadas como favoritas sobre fabricación de artificios pirotécnicos y manuales para la elaboración artesanal de armas de fuego. En su teléfono móvil constaban mensajes, fotografías y vídeos relacionados con sustancias explosivas e incendiarias.
Sin licencia y con atenuante psíquica
La Fiscalía subraya que para adquirir legalmente sustancias como el perclorato o el clorato potásico es necesaria una licencia previa de la que el acusado carecía. Estas sustancias se emplean en la fabricación de pólvora y otros explosivos propulsores.
Aunque el procesado no tenía diagnosticada ninguna enfermedad psiquiátrica en el momento de los hechos, el Ministerio Público indica que presentaba rasgos disfuncionales de personalidad de carácter obsesivo que afectaban a su capacidad volitiva, lo que se contempla como atenuante de anomalía o alteración psíquica. Los hechos están calificados como un delito de tenencia o depósito de explosivos, del que el acusado responde como autor y por el que la Fiscalía mantiene su petición de cinco años de prisión.

