La izquierda andaluza atraviesa un momento sin precedentes en su trayectoria democrática. El PP está instalado en San Telmo tras ocho años de gobierno y la posibilidad de una alternativa progresista se ve muy lejana, aunque los resultados del espacio de izquierdas en estas elecciones marcarán un hito importante en sus posibilidades políticas y de gobierno futuras.
El espacio a la izquierda del PSOE sigue reorganizándose. La coalición Por Andalucía, formada por IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz, presenta su candidatura con Antonio Maíllo como cabeza de lista. Maíllo, actual coordinador federal de IU, es un viejo conocido de los andaluces: fue candidato de IU en 2015 y número dos de la candidatura de Teresa Rodríguez en 2018.
Podemos irá en solitario con Juan Antonio Delgado, diputado autonómico por Cádiz y portavoz adjunto del grupo Por Andalucía, que ganó las primarias moradas con el 87% de los votos.
Por su parte, Adelante Andalucía presentará como candidato a José Ignacio García, actual portavoz del partido, aunque la cara más visible durante la campaña será la exdirigente de Podemos Teresa Rodríguez, que mantiene un papel protagonista como coportavoz de la formación andalucista.
Un camino de fragmentación progresiva
Para entender el momento actual de la izquierda andaluza hay que remontarse a 2015, cuando Podemos irrumpió con fuerza en el panorama político andaluz. Aquella ola morada permitió que formaciones de izquierda ganaran alcaldías emblemáticas como la de Cádiz, con José María González ‘Kichi’ al frente, y encumbró a figuras como Teresa Rodríguez.
Pero ese impulso fue efímero. En 2018 comenzó la ruptura: Teresa Rodríguez se distanció de Podemos y terminó saliendo de la formación. A partir de entonces, el espacio a la izquierda del PSOE empezó a perder fuerza electoral de forma constante. Aunque marcas como Izquierda Unida mantienen una sólida implantación territorial —especialmente en el ámbito municipal—, la tendencia general ha sido de declive.
La fragmentación se aceleró con la aparición de nuevos proyectos. Íñigo Errejón lanzó Más País, Yolanda Díaz creó Sumar, y las tensiones entre Izquierda Unida y Podemos alcanzaron su punto más alto. Teresa Rodríguez fundó definitivamente Adelante Andalucía como alternativa andalucista.
Las elecciones municipales de 2023 confirmaron el retroceso: la marca de Teresa Rodríguez perdió Cádiz, y en muchos ayuntamientos las coaliciones entre IU y Podemos no lograron representación. Lo que había sido una marea se convirtió en un archipiélago de islotes enfrentados.
Hoy, aunque IU y Podemos comparten grupo parlamentario en el Parlamento andaluz bajo la marca ‘Por Andalucía’, la realidad es que mantienen agendas separadas. La portavoz de IU, Inmaculada Nieto, y los diputados de Podemos no coordinan sus estrategias en muchos casos, evidenciando que la unidad es más de trámite que real.
Sin renovación: las mismas caras una década después
Paradójicamente, mientras la izquierda habla de renovación, en Andalucía vuelven las caras conocidas. Antonio Maíllo, que ya fue candidato en 2015 y número dos en 2018, regresa ahora como cabeza de lista de Por Andalucía. Once años después, la vieja guardia de IU y del comunismo andaluz sigue al mando.
En Adelante Andalucía, aunque el candidato formal sea José Ignacio García —que lleva solo cuatro años en la oposición—, Teresa Rodríguez sigue moviendo los hilos desde la coportavocía, a pesar de haberse retirado oficialmente de la primera línea.
Y en Podemos, Juan Antonio Delgado es también un militante veterano con años de trayectoria en la formación morada. No hay, en definitiva, renovación real en ninguno de los tres espacios.
Supervivencia antes que estrategia
El resultado es un espacio de izquierdas donde cada formación busca, ante todo, su propia supervivencia política. No existe una estrategia unitaria para Andalucía, sino tres proyectos compitiendo entre sí por un electorado cada vez más escaso.
De las tres opciones, quizá la que ha mantenido un discurso más coherente ha sido Adelante Andalucía. Teresa Rodríguez se escindió precisamente porque denunciaba que Podemos se gobernaba desde Madrid sin dar autonomía a Andalucía como región con entidad propia. Mientras tanto, el resto de la izquierda sigue enredada en sus batallas internas, incapaz de superar la lógica de la fragmentación y crear un proyecto alternativo de gobierno al que propone Juanma Moreno, o incluso los socialistas andaluces-
El resultado: tres candidaturas distintas, tres proyectos sin voluntad real de confluir, y un horizonte electoral sombrío frente a la mayoría absoluta del PP. La izquierda andaluza llega a 2026 sin haber aprendido las lecciones de 2022, condenada a repetir los mismos errores mientras los sondeos auguran una victoria cómoda de la derecha.
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