Andalucía ha amanecido este sábado con estampa de pleno invierno, de esas que no se ven todos los años y que obligan a mirar dos veces por la ventana. La borrasca Ingrid ha barrido la comunidad de Oeste a Este dejando nieve, frío y un escenario poco habitual en muchos puntos del sur.
En Sierra Nevada la mañana arrancó con calma tensa. La estación retrasó su puesta en marcha hasta bien entrada la mañana por culpa de la niebla cerrada, el viento y la nieve acumulada, que obligaron a intensificar los trabajos de acondicionamiento.
A esas horas, ya con el día avanzado, las pistas han ido abriendo de forma progresiva, aunque con importantes restricciones: varias zonas altas permanecen cerradas por el elevado riesgo de aludes y la consigna es clara, nada de salirse de las pistas balizadas. La temporada sigue viva, pero hoy manda la prudencia. Al inicio de la jornada se ofrecían algo más de treinta kilómetros esquiables, con remontes y pistas abriéndose según lo permitía el tiempo.
La provincia de Málaga se tiñe de blanco tras una espectacular nevada
La costa no se salva de las heladas
Más al sur, la nieve ha sorprendido en lugares donde no es habitual verla cuajar. En Cádiz, la Sierra de Grazalema ha despertado teñida de blanco, con el Puerto del Boyar convertido en uno de los puntos más fotografiados de la mañana. En Málaga, la madrugada dejó postales casi históricas: la nieve apareció en Sierra Bermeja, Ronda, la Sierra de las Nieves e incluso en zonas de la serranía de Marbella, una imagen tan bella como poco frecuente.
En Jaén, la atención se centra en las sierras de Cazorla y Segura, donde sigue activa la alerta por nevadas. Las previsiones apuntan a acumulaciones moderadas en cotas medias, suficientes para complicar la circulación y recordar que el invierno también sabe hacerse notar en estas latitudes.
La borrasca también dejó sentir su paso por Córdoba, especialmente durante la noche, aunque en las Sierras Subbéticas el impacto ha sido más discreto, con frío y precipitaciones pero sin grandes acumulaciones. Una jornada, en definitiva, marcada por el blanco, por la cautela en las carreteras y por esa mezcla de sorpresa y admiración que provoca ver Andalucía vestida, aunque sea por unas horas, con traje de invierno.

