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Los animales ocultos en los tronos de la Semana Santa de Málaga

Asnos, leones, salamanquesas y hasta monos. Los tronos procesionales de la Semana Santa de Málaga esconden un universo animal que, a primera vista, puede pasar desapercibido entre el dorado de la madera, la plata de la orfebrería y la majestuosidad de las imágenes. Sin embargo, cada una de estas criaturas tiene un significado preciso y cuenta una historia que hunde sus raíces en la Biblia, la teología y siglos de tradición artística.

En los tronos de Málaga tallados en madera, cincelados en plata o bordados con seda e hilos de oro y plata, conviven decenas de animales con una función doble: embellecer la composición y transmitir al espectador un mensaje religioso concreto.

El asno, la estrella de la Semana Santa malagueña

El animal más popular y reconocible es, sin duda, el asno. Protagoniza el trono de La Pollinica, que recrea la Entrada de Jesús en Jerusalén. La escena representa a Jesús montado sobre una burra acompañada de su cría —el pollino—, siguiendo la profecía del libro de Zacarías (9, 9). El grupo escultórico, obra del artista Antonio Castillo Ariza y datado en 1949, fue restaurado posteriormente por José Antonio Navarro Arteaga, entre otros.

El simbolismo del asno es claro: frente al rey que entra triunfante en la ciudad a caballo, Jesús elige el animal más humilde. La escena subraya la cercanía de Cristo al pueblo llano.

El gallo que recuerda la traición

En el trono del Señor de la Soledad, de la Cofradía del Dulce Nombre, un gallo posado sobre una columna recuerda uno de los episodios más dramáticos de la Pasión: las tres negaciones de San Pedro. Según los Evangelios, Jesús anunció al apóstol que lo negaría tres veces antes de que el gallo cantara. El ave convierte el trono en un recordatorio visual del arrepentimiento y la fragilidad humana.

Junto al gallo, en el mismo trono, aparece también un perro en actitud de ladrar, que simboliza la fidelidad que se esperaba de Pedro. Su presencia no es casual: refleja la espiritualidad franciscana de esta hermandad, que históricamente ha tenido una especial vinculación con el mundo animal.

Apocalipsis sobre tronos : corderos, caballos y leones

Varios tronos malagueños recurren al libro del Apocalipsis para construir su iconografía. En el trono del Cristo de la Redención conviven el cordero —símbolo de Cristo como víctima sacrificial, tomado del Apocalipsis (5, 1)— y los cuatro Jinetes del Apocalipsis a caballo (Apocalipsis 6, 1-8), que refuerzan la narrativa del fin de los tiempos.
El león aparece en el trono del Crucificado de la Clemencia, representando al «León de Judá» mencionado en el Apocalipsis (5, 5), figura que en la tradición medieval se asocia a la Resurrección y a la realeza de Cristo.
En el trono de la Sangre, el romano Longinos aparece subido a lomos de un caballo en el momento de clavar su lanza en el costado de Cristo.

Animales insólitos: el elefante, el mono y la salamanquesa

Más allá de los animales de clara tradición bíblica, algunos tronos esconden criaturas que sorprenden al visitante. En la base de la cruz del Santísimo Cristo de la Expiración conviven un elefante y la cabeza de un mono. El primero simboliza la fuerza de la oración, pero también los pecados mundanos; el segundo representa la lujuria y la malicia, vicios que la muerte de Cristo vino a redimir.


La salamanquesa —un pequeño reptil— asoma en la roca del Santísimo Cristo de Humildad y Paciencia. En la tradición simbólica, este animal se asocia a la resistencia y la regeneración, una alusión directa a la Resurrección de Cristo. El elefante aparece también en el nuevo trono de la Sentencia.

 

Palomas, golondrinas y serpientes

Las palomas son uno de los animales más frecuentes en los tronos malagueños. Aparecen cinceladas en la mano de la Virgen de la Paloma, en el patíbulo de la cruz de la Piedad y a los pies del Santísimo Cristo Resucitado de José Capúz. En las cartelas del trono de Jesús de la Verdad, las palomas aluden a la ofrenda en el Templo narrada en el Evangelio de Lucas (2, 22-24). Su significado es siempre el mismo: la paz y el Espíritu Santo.

En el INRI del Crucificado del Amor, que procesiona el Viernes Santo, se pueden ver golondrinas, que simbolizan el amor de Dios. Y en la corona de espinas del Santísimo Cristo de la Agonía aparecen una serpiente y un caracol: la
primera representa el pecado; el segundo, la lentitud y el sufrimiento padecido por Cristo para redimir a la humanidad.

Los símbolos de los evangelistas

El águila, el toro y el león —junto al ángel— forman el cuarteto de los símbolos de los cuatro evangelistas, una iconografía que arranca de las visiones del profeta Ezequiel y del libro del Apocalipsis, y que fue fijada por San Ireneo en el siglo II. El águila representa a San Juan; el toro, a San Lucas; el león, a San Marcos; y el ángel, a San Mateo. Aunque no siempre aparecen como figuras completas, es frecuente encontrarlos integrados en detalles decorativos de los tronos.

En definitiva, los tronos de la Semana Santa de Málaga funcionan como un auténtico libro abierto para quien sabe leerlos. Cada animal es un símbolo, cada detalle esconde una intención. La ciudad no solo sale a ver procesiones: asiste, sin saberlo, a un relato teológico y visual en movimiento que lleva siglos contando la misma historia.

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