Los surtidores españoles ya están reflejando con claridad el impacto del conflicto bélico en Oriente Próximo. Cuando se cumple una semana del inicio de la guerra en Irán, el encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales se está trasladando con rapidez al bolsillo de los conductores, algo que comienzan a notar los españoles.
La referencia europea del crudo, el Brent Crude, superó ayer los 90 dólares por barril, una subida que ha acelerado el incremento de los carburantes en las estaciones de servicio del país. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, actualizados hasta el cierre del jueves, el precio del diésel -gasóleo B- se ha encarecido de media un 12,5% desde el estallido del conflicto. La gasolina también ha seguido una tendencia alcista, con un aumento cercano al 7% en ese mismo periodo.
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Llenar el depósito cuesta cinco euros más
Más allá de las estadísticas oficiales, el efecto es ya evidente para los consumidores. En la práctica, llenar el depósito resulta notablemente más caro que hace apenas unos días. Según unos datos reflejados por ‘El Mundo’, un conductor que repostara este pasado viernes en una gasolinera española un depósito de 50 litros de gasolina, pagó de media unos 5,45 euros más que antes del inicio de la guerra.
La subida refleja cómo la tensión geopolítica vuelve a trasladarse con rapidez al mercado energético, con un impacto directo en el coste del transporte y en el gasto cotidiano de los hogares. Mientras la cotización del petróleo continúa reaccionando a la evolución del conflicto, el precio en los surtidores podría seguir variando en las próximas semanas.

