La Archicofradía de la Expiración celebra este domingo, 4 de octubre, que han pasado cuatro décadas desde que su Virgen de los Dolores se convirtió en la primera Dolorosa malagueña coronada canónicamente. Es una fecha que la hermandad del Perchel guarda entre las más señaladas de toda su historia.
Pero ¿qué significa exactamente coronar a una Virgen? Se trata de un rito solemne con el que la Iglesia distingue de forma oficial a una imagen mariana y le coloca una corona. La Santa Sede solo lo concede a aquellas advocaciones con una devoción muy arraigada entre los fieles y un especial valor religioso.
La Virgen de los Dolores de la Expiración fue la primera Dolorosa de Málaga en ser coronada canónicamente, el 4 de octubre de 1986
Una petición de 1985
El camino arrancó en enero de 1985. Ese mes, la cofradía, presidida entonces por Adolfo Díaz Rittwagen, solicitó por escrito al obispado malagueño el visto bueno para la coronación. El permiso se hizo esperar más de un año: el 19 de abril de 1986, el prelado Ramón Buxarrais Ventura rubricó el Breve de Coronación, el texto que autorizaba oficialmente el acto.
Tres meses después llegó otro respaldo de peso. Juan Pablo II, hoy santo, remitió a la hermandad una misiva con su firma y su sello en la que se adhería a la coronación e impartía la Bendición Apostólica. La cita quedó entonces marcada en el calendario: sábado 4 de octubre de 1986, en la Catedral.
Meses de preparación
La espera se llenó de cultos y citas culturales. A finales de agosto, los días 27, 28 y 29, la iglesia de San Pedro acogió un triduo preparatorio, es decir, tres jornadas consecutivas de oración. A mediados de septiembre, del 12 al 14, tuvo lugar un segundo triduo, este de carácter eucarístico y dedicado al Santísimo.
El Real Conservatorio de Música María Cristina fue el escenario del pregón, el 27 de septiembre. Apenas 24 horas más tarde, la imagen salió de San Pedro rumbo a la Catedral. Abría el camino un Rosario de la Aurora, el rezo callejero del rosario al alba, con más de 2.000 personas en cabeza y miles de devotos orando por las calles del recorrido.
Más de 2.000 fieles acompañaron a la Virgen en su traslado desde San Pedro hasta la Catedral, donde la recibió un repique general de campanas
Todas las campanas del templo catedralicio repicaron a su llegada. Allí, la Dolorosa permaneció en besamano para que los malagueños pudieran acercarse a besar su mano.
Una corona en la Catedral
Del 1 al 3 de octubre tuvo lugar el triduo de coronación. Lo predicó Emilio Benavent Escuín, que ocupaba en aquel momento el cargo de vicario general castrense. Contó con las voces del Coro de Cámara Francisco Guerrero, el Orfeón Universitario de Málaga y la Coral de Santa María de la Victoria.
El gran día llegó el 4 de octubre. A las 18.30 horas comenzó el Solemne Pontifical, presidido por el arzobispo de Granada, José Méndez Asensio, que fue el encargado de colocar la corona sobre las sienes de la Virgen. Las cámaras llevaron la ceremonia a toda la ciudad, a Andalucía y al resto de España.
Flores y una nueva marcha
La fiesta continuó al día siguiente. Durante la mañana del 5 de octubre, la Dolorosa aguardó en su trono mientras los malagueños le hacían llegar una enorme ofrenda de flores. A las 17.00 horas partió la procesión Triunfal de Alabanza, que avanzó entre un público numeroso hasta el Perchel.
La marcha Coronación, de Perfecto Artola Prats, se estrenó tras la Virgen en 1986 y abrió un nuevo camino en la música cofrade de Málaga
La efeméride también dejó huella en la música procesional. El compositor Perfecto Artola Prats firmó para la ocasión la marcha Coronación, que se escuchó por primera vez detrás de la Señora de San Pedro y que se convirtió en un referente para las bandas cofrades malagueñas.
Cuarenta años más tarde, la Expiración mira atrás a aquel otoño como un punto de inflexión. Fue entonces cuando su titular mariana se consolidó como una de las grandes devociones de Málaga.


Síguenos en redes






