La labor de las hermandades malagueñas va mucho más allá de las procesiones. Desde hace quince años, más de una treintena de ellas mantienen un economato social en el que unas 550 familias de la ciudad compran cada mes comida y productos básicos pagando solo una cuarta parte de lo que cuestan. Detrás de este proyecto está la Fundación Corinto, que ha festejado su aniversario con un acto en el Auditorio Edgar Neville de la Diputación de Málaga.
El acto sirvió para dar las gracias a quienes han hecho posible la iniciativa desde su puesta en marcha en 2011: particulares, empresas, corporaciones e instituciones que la han respaldado a lo largo de este tiempo.
Cómo nació Corinto
Todo empezó cuando una veintena de cofradías de penitencia acordaron trabajar juntas para echar una mano a vecinos con problemas económicos. Para dar cobertura legal a esa idea constituyeron la fundación, sobre la que se levantó el economato. Era la primera vez que las cofradías de Málaga impulsaban algo así.
Con los años, el proyecto ha crecido. Hoy suma más de 30 hermandades, incluidas varias de gloria. Son aquellas que no tienen carácter penitencial y sacan a la calle imágenes de santos o de la Virgen bajo distintas advocaciones.
Su presidente, Javier Martín González, repasó en su intervención el origen de la entidad. «En 2011, varias hermandades de Málaga comprendieron que había familias a las que no bastaba con decirles que no estaban solas. Había que estar a su lado de verdad», señaló.
«Había que estar a su lado de verdad», recordó el presidente de Corinto sobre el nacimiento del proyecto
Martín González rememoró también cómo empezó a colaborar, en la antigua casa hermandad del Rocío, el primer local que tuvo el economato. Allí, contó, los voluntarios se colocaban en fila y la mercancía avanzaba pasando de unas manos a otras hasta llegar al almacén.
Así funciona el economato
El economato es la pieza central de Corinto. Opera como un supermercado social: las familias que atraviesan dificultades pueden adquirir alimentos y artículos de primera necesidad por mucho menos de lo que pagarían en cualquier tienda. Abre las tardes de martes y jueves y dispone de unos 400 productos de alimentación, higiene personal y limpieza del hogar.
No se entra de forma directa. Son las vocalías de Caridad, los grupos de acción social de las hermandades, las que reciben a las familias y estudian su caso. Tras valorarlo, les facilitan un carné con saldo para gastar cada mes.
Las familias abonan solo el 25 por ciento del precio de coste de cada producto. El resto lo paga la cofradía que las deriva
Con ese carné, los usuarios pagan únicamente una cuarta parte de lo que cuesta cada artículo. La diferencia corre a cargo de la cofradía que los ha derivado. Para que la maquinaria no se detenga hacen falta unas 150 personas voluntarias, que se ocupan de preparar los pedidos, mantener las estanterías llenas y atender a quienes acuden a comprar.
Gala de aniversario
La periodista Ana Medina fue la encargada de presentar la gala, en la que se proyectó el documental «En cada rostro, un hermano». La pieza da voz a quienes compran en el economato, a los voluntarios y a los responsables de Corinto. El quinteto de metales de la Málaga Brass Band puso la banda sonora a la cita.
Entre el público se encontraban el delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Reinaldo Aguilera; el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Salvador Aguilera, y el vicepresidente de la Diputación, Manuel Marmolejo. También acudieron numerosos hermanos mayores y miembros de la Junta de Gobierno de la Agrupación de Cofradías.
Empresas reconocidas
Corinto entregó distinciones a varias de las firmas que sostienen el proyecto, como Fundación Lágrimas y Favores, Prodasur, Extinma, Grupo Procarión y Mueloliva y Minerva. Fueron reconocidos igualmente el empresario Sergio Cuberos Lara y Gema del Corral Parra, que colabora con la fundación casi desde sus inicios. La entidad agradeció además el apoyo de la Diputación y del Ayuntamiento de Málaga.
El presidente de Corinto cerró el acto con un llamamiento para que otras compañías y organizaciones se sumen a la iniciativa. Su deseo, explicó, es que, cuando se cumplan treinta años, la ayuda de las hermandades siga presente en el día a día de las familias que más lo necesitan.


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