Este viernes el Sindicato Médico de Málaga ha convocado una movilización en el Hospital Clínico por la agresión a un facultativo. Se trata del Dr. Palma Maldonado, que ha narrado como una paciente, que no estaba de acuerdo con su criterio, «saltó de la silla, empezó a dar golpes en la mesa» y empezó a intimidarle, amenazarle y exigirle que le realizase una prueba de imagen que no procedía.
«Uno trabaja con miedo y empieza a perder su criterio»
Palma Maldonando asegura que esta fue «una situación totalmente de de shock en la que me vi mi integridad física afectada». Según apunta el profesional «la paciente se negaba a salir de la consulta, no se le podía echar de la consulta porque se ve que está así establecido». La situación le generó una importante sensación de ansiedad: «La sensación es que al final uno trabaja con miedo y empieza a hacer a perder su criterio».
El doctor denuncia que «esto es algo que se está normalizando en la sociedad, sobre todo en nuestra profesión y sobre todo en el servicio de urgencias». Según apunta, «hay muchos compañeros que sufran agresiones verbales ya prácticamente a diario y con intimidación verbal y física, que también estamos viendo que son cada vez más frecuentes». Bajo su punto de vista «esto se ha convertido en el patio del recreo».
La situación se agrava en urgencias
Esta situación, de la que el doctor culpa a las administraciones, provoca que «cada vez hay más listas de espera, cada vez en hay más problemas para poder haber una resolución de la patología médica y la gente lo paga con urgencias». En este sentido, Palma afirma que «lo mejor que puede hacer la gente es irse de este servicio», para terminar lanzando la pregunta de «¿Y a nosotros quien nos cuida?».
Según él mismo denuncia, esta no es la primera agresión que sufre en su puesto de trabajo. En la anterior situación decidió no denunciar, ya que «se trataba de una persona mayor» y no tenía muy claro lo que debía hacer. En este caso, Maldonado ha decidido contar su historia para seguir protestando contra la administración por la sensación de indefensión con la que él y sus compañeros denuncian que acuden a trabajar.
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