Málaga vuelve a convertirse desde este jueves en territorio de superhéroes, hobbits, videojuegos y cosplay. La segunda San Diego Comic-Con Málaga abre sus puertas del 1 al 4 de octubre en el Palacio de Ferias y Congresos, pero esta edición llega con un reto añadido: convencer a quienes vivieron la primera de que esta vez la experiencia será diferente. El estreno de 2025 dejó imágenes de largas colas y aglomeraciones y provocó una oleada de reclamaciones. La OCU llegó a registrar más de 200 quejas en solo cuatro días y señaló problemas relacionados con accesos, aforo, información y organización.
La organización parece haber tomado nota. El espacio aumenta en unos 25.000 metros cuadrados, hasta superar los 85.000, con un nuevo pabellón exterior de más de 9.000 metros cuadrados, más zonas de actividad y cambios en los recorridos para repartir mejor al público. También se trasladan contenidos al exterior y este año se permitirá entrar con comida y bebida. La dirección asegura que el objetivo no es batir el registro de asistencia de la primera edición, sino evitar que la multitud termine condicionando la experiencia.
Un recuerdo en el horizonte
Las colas son precisamente el gran fantasma de esta segunda edición. En 2025 las esperas se produjeron prácticamente en todos los puntos: desde la entrada al recinto hasta los pabellones, exposiciones y paneles. EFE llegó a describir horas de espera durante una de las jornadas. Ahora la organización ha rediseñado los flujos y ha creado un sistema de reservas para determinados paneles, mientras que otros espacios seguirán funcionando por orden de llegada. Es decir, colas seguirá habiendo, pero la cuestión es cuánto durarán y si volverán a impedir a los asistentes acceder a aquello por lo que han pagado.
El otro punto sensible es el bolsillo. La entrada general de este año cuesta 84,80 euros por jornada, frente a los 55 euros de la primera edición. Para los menores de 12 años son 37,10 euros y los menores de tres años pueden acceder gratuitamente, con disponibilidad limitada. A eso hay que añadir que determinadas experiencias con los invitados se pagan aparte. Una fotografía con Elijah Wood cuesta 125 euros y con Antonio Resines, 80; otros nombres tienen tarifas de entre 50 y 95 euros.
Apuesta contundente
El precio, sin embargo, viene acompañado de un cartel que vuelve a jugar fuerte. Elijah Wood y Sean Astin llegarán para celebrar el 25 aniversario de El Señor de los Anillos, mientras que Starship Troopers tendrá un reencuentro de parte de su reparto. También estarán Karl Urban y Aya Cash, de The Boys, y habrá espacio para One Piece, Marvel, Disney, videojuegos y anime. La programación supera las 300 horas.
También habrá una buena dosis de nostalgia española. Los Serrano volverán a reunir a buena parte de su reparto más de dos décadas después del estreno de la serie. Antonio Resines, Fran Perea, Verónica Sánchez, Natalia Sánchez, Antonio Molero, Víctor Elías y Jorge Jurado forman parte de uno de los reencuentros más llamativos de esta edición.
Y para quienes no vayan únicamente detrás de los actores, la Comic-Con mantiene buena parte de su ADN: cómic, cosplay, ilustración, coleccionismo, videojuegos, juegos de mesa, manga y anime.
Así pues, la segunda Comic-Con de Málaga parte con dos caras. Por un lado, un cartel difícil de ignorar y un despliegue mucho mayor; por otro, una factura más alta y el recuerdo de un estreno marcado por las colas y las reclamaciones. La organización asegura haber aprendido de los errores y haber diseñado el evento pensando más en la experiencia del fan. Este jueves llega la prueba definitiva.


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