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Medio siglo de fe, barrio y Esperanza

La Hermandad de Nueva Esperanza de Málaga celebró ayer 19 de marzo de 2026, su cincuenta aniversario fundacional. La fecha no es casual: coincide con la festividad de San José, el mismo día en que un grupo de vecinos del barrio de Nueva Málaga firmó, en 1976, el acta de nacimiento de una cofradía que no tenía imágenes, ni trono, ni dinero. Solo tenía fe y la determinación de que su barrio merecía su propia devoción.

Un almuerzo, un bar y una idea que cambió el barrio

Todo comenzó el 19 de marzo de 1976 en el Asilo de los Ángeles, donde los socios de la Peña Nueva Málaga celebraban un homenaje a los ancianos del centro. Entre los asistentes estaba el párroco de Santa Ana, don José María Ortega, cuya presencia resultaría clave en los meses siguientes. La chispa, sin embargo, saltó en el cercano Bar Farillo, donde Francisco Cobos Fuentes, Manuel Rueda González y Rafael López Moya retomaron la conversación y le dieron forma.

Fue Paco Cobos quien se comprometió a llevar el proyecto adelante. Se convertiría en el primer Hermano Mayor de una hermandad que entonces no tenía prácticamente nada, salvo la voluntad de sus fundadores.

El barrio que aprendió a pelear unido

Para entender la hermandad, hay que entender primero el barrio que la vio nacer. A principios de los años 70, una constructora valenciana levantó el complejo de viviendas que daría nombre tanto al barrio como, más tarde, a la propia cofradía. El proyecto contemplaba cerca de mil viviendas, pero lo que debía ser una oportunidad para familias trabajadoras acabó convirtiéndose en uno de los escándalos inmobiliarios más graves del tardofranquismo: la empresa protagonizó un caso de estafa y falsedad que dejó a muchos vecinos al borde del desahucio.

Fueron los propios habitantes del barrio quienes, con la ayuda del Magistrado don Salvador Barberá —hoy homenajeado con el nombre de la calle principal del barrio—, lograron salvar sus hogares. De esa resistencia colectiva nació también el espíritu de la hermandad: una comunidad acostumbrada a pelear unida.

El primer Nazareno llegó desde Antequera

Fundada la hermandad, el siguiente reto era encontrar imágenes a las que dar culto. A finales de noviembre de 1976 llegó a la Parroquia de Santa Ana la primera imagen de Jesús Nazareno del Perdón: una talla anónima del siglo XVII procedente de Villanueva de la Concepción, pedanía del municipio de Antequera. Apenas cinco meses después, el Viernes Santo del 8 de abril de 1977, aquel Nazareno prestado protagonizó la primera salida procesional de la historia de la hermandad, recorriendo las calles del barrio sobre unas andas sencillas entre el fervor de los vecinos.

La Virgen que sobrevivió a un pueblo tragado por el agua

Si la historia del Nazareno es singular, la de la Virgen titular de la hermandad es directamente extraordinaria. A comienzos del siglo XIX existía en la comarca del Guadalteba, al noroeste de Málaga, el pequeño municipio de Peñarrubia, segregado de Teba en 1843. En su iglesia parroquial se veneraba una Dolorosa de rasgos suaves y manos entrelazadas en oración, una imagen de la escuela granadina del siglo XVIII atribuida posteriormente al escultor José Navas-Parejo.

Durante décadas, aquella Virgen presidió las procesiones de Semana Santa de un pueblo de apenas 1.119 habitantes. Pero en los años 60 y 70, la construcción del embalse Guadalhorce-Guadalteba condenó a Peñarrubia a desaparecer bajo el agua. Sus vecinos fueron evacuados entre 1969 y 1970, y en 1973 el municipio fue suprimido e integrado en Campillos. Un pueblo entero quedó sepultado para siempre en el fondo del pantano.

Antes de que las aguas lo cubrieran todo, las imágenes religiosas de la iglesia parroquial fueron trasladadas al Obispado de Málaga, donde quedaron depositadas en el Museo Diocesano de Arte Sacro sin un destino claro. Fue allí donde Francisco Cobos Fuentes, el fundador de la hermandad, las encontró gracias a una conversación con el historiador y profesor Agustín Clavijo García.

La hermandad solicitó formalmente la imagen al Obispado el 28 de septiembre de 1977, y días después llegó la respuesta: la donaban a la corporación. El 25 de octubre de 1977, la Virgen de los Dolores de Peñarrubia llegó al barrio de Nueva Málaga. El 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, fue bendecida solemnemente en el Colegio de Gamarra por el padre José María Ortega Muñoz y trasladada procesionalmente hasta la iglesia de Santa Ana, vestida por el bordador malagueño Juan Rosén. Había nacido María Santísima de Nueva Esperanza.

Cincuenta años de obstáculos superados

El camino hasta convertirse en una de las hermandades reconocidas de la Semana Santa de Málaga no fue fácil. En 1979 hubo que devolver el primer Nazareno. En 1981 se recurrió a una imagen prestada por las monjas del convento cisterciense de la Encarnación del Atabal, hasta que en 1982 estrenaron un nuevo Nazareno tallado por Pedro Pérez Hidalgo. En 1984, la hermandad encontró su sede definitiva en el templo de Santa Ana y San Joaquín, en el corazón del barrio.

La entrada en la Agrupación de Cofradías de Málaga tampoco fue inmediata. En 1993 procesionaron por el recorrido oficial como prueba, pero no fueron admitidos. No fue hasta 1997, tras presentar un exhaustivo dossier sobre su patrimonio, cuando la Agrupación les abrió definitivamente las puertas. En 1999, el escultor malagueño Juan Manuel García Palomo talló el Nazareno del Perdón que preside hoy el trono de madera dorada obra de Manuel Toledano Vega y su hijo Manuel Toledano Gómez.

Hoy, cada Martes Santo, la hermandad recorre durante más de 13 horas las calles de Málaga, pasando por barrios históricos como el Perchel y la Trinidad, en uno de los itinerarios más largos de toda la Semana Santa.

Actos del 50 aniversario

La celebración del 50 aniversario arrancó ayer tarde con una misa solemne a las 19:30 horas en la Parroquia de Santa Ana y San Joaquín, donde los titulares estaban entronizados en el altar mayor y se presentó el logotipo conmemorativo diseñado por un hermano de la corporación. La celebración estuvo presidida por el párroco y director espiritual, el reverendo don Juan Pablo Jiménez Hernández.

Hasta el 21 de marzo, la Antigua Audiencia de Málaga, en la Plaza de la Aduana, acoge la exposición «Bajo la Mirada de la Esperanza: 50 Años de Devoción», un recorrido por cinco décadas de historia a través de imágenes, documentos y testimonios. El cartel oficial del aniversario es obra del artista y pintor Rafael Muñoz Granados.

Con más de 2.000 hermanos y 360 nazarenos, la Hermandad de Nueva Esperanza es hoy una de las cofradías más arraigadas de la ciudad. Una hermandad que no nació de siglos de tradición, sino de un almuerzo, una conversación en un bar y la decisión de unos vecinos de que su barrio también merecía su esperanza.

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