Es cierto que los jóvenes han cambiado sus tendencias y hábitos de vida con respecto a sus padres, sin embargo, en esas rutinas de ocio, las drogas siguen teniendo un hueco muy importante. En palabras de la arqueóloga de la Universidad de Granada, Nuria Romo, y apoyada por la encuesta sobre ‘Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias de 2025 ‘, siete de cada diez adolescentes consumen algún tipo de droga en su día a día. En la interpretación de estos datos hay que destacar la prevalencia en mujeres, las cuales recogen cifras de consumo más altas debido a la ruptura de estándares de género y porque ansian acabar con los roles tradicionales, aunque en ese desafío el coste más grande es su salud.
Los 90 fue una década de excesos. «Se instauró un modelo de consumo de alcohol nórdico que implicaba beber en la calle y la práctica del botellón», ha confirmado la doctora, la cual explica que en época se salía para «beber por atracón», lo que generó un consumo intensivo y desmesurado. Esta práctica sigue prevaleciendo, aunque de forma más controlada ya que no se estila tanto entre los jóvenes. Ahora entre ellos han instaurado una serie de prácticas y planes en los que no es necesario beber alcohol.
Planes sin alcohol
Un ejemplo de ello, y que sirve para ejemplificar este fenómeno, son las quedadas promovidas por el Área de Juventud, esta iniciativa se titula ‘MLG 0,0’, y se trata de reuniones informales en las que se promueve el ocio saludable y gratis, en donde el alcohol no tiene un hueco, ni pretenden dárselo.
El lugar en donde nazcas también influye en estas tendencias de consumo intensivo, en Andalucía la adquisición de esta droga se ha relacionado con las pautas de ocio recreativo, por este motivo existen patrones de consumo que culturalmente están «normalizados».
No obstante, las encuestas del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad muestran una disminución en la prevalencia del consumo de alcohol entre los jóvenes, lo que sugiere un cambio de tendencia. «A pesar de que la prevalencia sigue superando el 70%, o siete de cada diez jóvenes beben, este cambio debe celebrarse aunque con cautela», ha recordado la arqueóloga.
El mensaje está llegando a los jóvenes
La Organización Mundial de la Salud ha enfatizado en este fenómeno, a través de campañas que resaltan los efectos perjudiciales del alcohol, especialmente en menores, además de promover el mensaje ‘alcohol cero’. «Ahora hay una verdadera evidencia científica concluyente sobre los efectos perjudiciales del alcohol a nivel cerebral y hepático, similar a lo que ocurrió con el tabaco», ha recalcado Romo, la cual cree que este mensaje se debe al estudio y al amplio conocimiento que se tiene ahora, con respecto a otras décadas.
«es probable que las pautas de ocio hayan cambiado, ya que el ocio ahora tiene un modelo más tecnológico y es posible que el botellón ya no esté de moda»
El conocido botellón es una práctica cada vez menos recurrente entre los jóvenes. En este sentido, es probable que se deba a que se están generando nuevas formas de diversión. A pesar de los cambios de mentalidad, en cuanto al inicio del consumo de alcohol, el Plan Nacional sobre Drogas ha adelantado la franja de inicio en el consumo de alcohol a los 12 o 13 años, ya que es la edad en la que los adolescentes comienzan a salir y participar en espacios colectivos donde hay alcohol presente, como ferias y celebraciones.
El alcohol y el género
«Un aspecto a destacar en los datos de consumo es la diferencia de género, las chicas presentan prevalencias más altas de consumo que los chicos, especialmente en el consumo muy intensivo», ha añadido la doctora. Las investigaciones y los diferentes estudios que ha llevado a cabo la Universidad de Granada sugieren que esto se relaciona con motivos específicos de las chicas, quienes sienten cierta libertad en ese espacio de ocio femenino para romper con los roles de género tradicionales impuestos.
El acceso de las mujeres a los espacios de consumo intensivo representa una ruptura de género significativa, ya que históricamente estos espacios estaban restringidos para ellas
«Es necesario buscar formas de prevención innovadoras, especialmente para trabajar con las chicas, ya que las diferencias biológicas hacen que los efectos del alcohol sean mayores y más rápidos en ellas debido a su composición corporal», ha añadido. Además, las chicas que beben de forma intensiva pueden enfrentar una mayor sanción social por la ruptura de roles de género.
Influencia de las redes sociales
Este consumo de alcohol también tiene un hueco en las redes sociales. En la era digital, este se ha trasladado a las redes sociales, en donde influencers asociados a la industria alcoholera difunden una imagen positiva de este consumo, lo que dificulta la regulación.
los influencers romantizan la imagen del consumo desmesurado de alcohol e imposibilita su regulación y prevención
La arqueóloga no ha dudado en resaltar la importancia de considerar cómo el consumo de alcohol potencia conductas de riesgo como la conducción bajo los efectos del alcohol, las relaciones sexuales inseguras o los actos violentos.
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