Las obras municipales para la instalación de toldos en el Puente de San Telmo han generado una nueva controversia en torno a la movilidad urbana en Sevilla. La asociación ciclista A Contramano presentó el pasado sábado 10 de enero una denuncia ante la Gerencia de Urbanismo en la que alerta de la supresión tanto de una acera como del carril bici a causa de estos trabajos. Según el colectivo, la situación es especialmente grave porque el carril eliminado “era el único espacio destinado al tránsito de bicicletas en este puente”.
Ante este escenario, la organización ha solicitado formalmente al Ayuntamiento la creación de itinerarios alternativos que permitan el paso seguro de peatones y ciclistas mientras duren las actuaciones. En su escrito, A Contramano reclama que estas rutas provisionales sean accesibles y estén correctamente señalizadas, con el fin de evitar riesgos y conflictos entre los distintos usuarios de la vía.
El Puente de San Telmo es un punto de paso habitual para numerosos ciclistas y viandantes a diario. Desde el pasado viernes ya son visibles en la zona vallas de obra, estructuras que servirán de base para los futuros toldos y operarios trabajando, lo que confirma el avance del proyecto impulsado por el Consistorio. Sin embargo, la ocupación de la acera y del carril bici no ha ido acompañada de soluciones alternativas claras, una circunstancia que ha provocado malestar entre los defensores de la movilidad sostenible.
Una reivindicación para peatones y ciclistas
En este contexto, A Contramano propone como solución que se habilite de forma total o parcial alguno de los carriles destinados al tráfico motorizado. El puente cuenta con varios carriles para vehículos privados que, según la asociación, podrían adaptarse temporalmente para garantizar el paso de bicicletas y peatones. El objetivo, subrayan, es mantener el tránsito ciclista por el puente sin obligar a los usuarios a asumir riesgos innecesarios.
La denuncia presentada ante Urbanismo no es la única acción emprendida por el colectivo. Días antes, la asociación difundió un comunicado en el que expresaba su rechazo frontal a la medida adoptada por el Ayuntamiento. En dicho texto, califican la actuación como “una nueva muestra del absoluto desprecio del Ayuntamiento hacia peatones y ciclistas”, al considerar injustificable el cierre completo de una acera y un carril bici sin ofrecer alternativas, pese a que el tráfico rodado mantiene intactos sus espacios.
Desde A Contramano insisten en que este tipo de decisiones contradicen los discursos institucionales a favor de una ciudad más sostenible y accesible. A su juicio, la prioridad otorgada al vehículo privado en este caso vuelve a relegar a peatones y ciclistas a un segundo plano, alimentando un conflicto recurrente en la gestión del espacio público sevillano.
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